El Inelga de finales de los 90 se reúne para jugar el torneo del Liceo
21 jul 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Tras los primeros pinitos en la Liga EBA, con el estadounidense Scott Smith y con Larry al frente del banquillo, el Inelga sufrió su segunda gran transformación. Llegó Tito Díaz para dirigir el equipo y llegó también, en aquel verano del 99, Iván Villar para lucir el seis verde durante muchas campañas y para establecerse definitivamente en Vilagarcía. Aquella plantilla conectó dentro y fuera de la cancha y tras colgar las botas siguieron reuniéndose periódicamente para compartir anécdotas al calor de una buena cena. En alguna de aquellas citas surgió la idea de reunir el equipo para tomar parte en el torneo que verano tras verano organiza el Liceo Casino. Varios de ellos ya lo disputaban aunque repartidos en distintos equipos. Hace dos años llegó el ahora o nunca. «Dijo Patricio que ya con 44 años no podíamos esperar mucho más», bromea Iván. Así que entre Villar y Gustavo se pusieron manos a la obra.
A la espera de Llorente y Lois
Fue más fácil reclutar a los jugadores que conseguir que coincidan todos en los partidos. Ya han vuelto a vestir el verde del Inelga Patricio, Iván, Gustavo, Guilli, Viso, Diego, David, Óscar, Manu Santos, Pablo o Paco Plaza, con el imprescindible Javi Guerrero al frente del banquillo, pero todavía falta alguna incorporación. David Llorente y Lois también han comprometido su presencia en algún encuentro aunque sus obligaciones laborales se lo han impedido por el momento. A la cena de final de temporada se apuntarán Rubén Fernández y Chus Núñez. Iván apuntaba ayer que incluso es posible que también José López. «Avisamos a todos los jugadores de aquellas temporadas», apunta Villar.
No faltará a la cena tampoco Miguel Ares. El gerente de la firma Inelga no ha perdido el contacto con los jugadores. De hecho, el equipaje ha sido comprado para el torneo guardando la esencia de aquellos originales: el verde oscuro con la publicidad y el logo del patrocinador.
El problema es que el torneo del Liceo no es patrimonio exclusivo de los cuarentones. Los veinteañeros también se lanzan al parqué del pabellón Castelao y, aunque la experiencia es un grado, a veces no basta.
«El tiempo juega en nuestra contra», reconoce Iván, que define gráficamente lo que suele suceder a determinadas edades: «La cabeza va rápido pero el cuerpo ya no». La competición está todavía en su fase de liguillas y ya ha habido algún duro choque con la realidad. Habrá que ver si todavía hay en esas manos calidad suficiente para poder pelear por el título porque dieciocho años no son nada. O quizás sí.