Acompañar al Rons sobre dos ruedas

carmen garcía de burgos

VILAGARCÍA DE AROUSA

La ruta lusa combina patrimonio rural y paisajístico
La ruta lusa combina patrimonio rural y paisajístico . c. g. b.< / span>

Los primeros nueves kilómetros de la ruta portuguesa ofrecen regatos, sendas verdes y retazos de la vida cotidiana rural

20 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Si uno está preparado puede coger carrerilla y no parar hasta Santiago, pero no es necesario llegar tan lejos para disfrutar de un trocito del Camino portugués en bicicleta. Con tramos que discurren por carretera y otros que elevan un poco el nivel de dificultad debido a su pendiente, una bici de montaña sencilla es suficiente para recorrer los primeros nueve kilómetros que salen desde Pontevedra, algo más si se parte desde el propio albergue de peregrinos ubicado junto a Vialia.

El primer tramo es posiblemente el que puede generar mayor confusión, pero una vez que se llega al barrio de A Gándara las indicaciones no dan lugar a dudas. Tampoco el río, que discurre junto al tramo inicial y que ayuda a desconectar y olvidar la proximidad de la carretera comarcal a Vilagarcía, que se adivina a unos metros en paralelo. El verde que flanquea el río Rons cede su lugar unos metros más adelante al gris y al marrón de las piedras y el hierro oxidado de las vías del tren. Acompaña al peregrino ocasional durante un pequeño trecho en el que todavía se transita por pistas asfaltadas.

La vida rural de Pontevedra se va abriendo paso al tiempo que lo hacen algunos de sus elementos patrimoniales más desconocidos. Lavaderos y sendas fácilmente transitables se ven sustituidos, todavía en la parroquia de Alba, por otras huellas de la vida cotidiana de sus habitantes.

Puentes y ríos

A la izquierda, el cementerio, cuidado y expuesto a las miradas más curiosas, comparte protagonismo con un regato que amortigua cualquier sensación de estar cerca de la civilización. Si no consigue evaporarse así, solo que avanzar unos metros más, pasar por delante de una capilla, un cruceiro y algún edificio con aspecto noble para desembocar en la carretera. Es el último ejercicio de imaginación que hay que hacer antes de adentrarse en el paisaje que ofrece el interior de los municipios de Pontevedra y Barro. El vial comarcal hace su aparición durante unos segundos para señalizar rápidamente un desvío que lleva a una senda de tierra y piedras en el que hay que sortear varias intrusiones inofensivas de agua -si ha llovido los días previos, como podría suceder durante la semana festiva-. Puede que en alguna de ellas se acabe con el calzado o la parte inferior del pantalón algo mojado, pero sin causar mayores perjuicios. Puentes de piedra, y pequeños ríos que dan sensación de soledad contrastan con la seguridad que dan los encuentros casuales con otros ciclistas o peregrinos. Es, por ello, una de las más empleadas por deportistas o turistas que realizan solos los trayectos.

Mayor esfuerzo

Aviso a navegantes: a dos kilómetros del final, no se confíen. Llega la parte que requiere más esfuerzo. Una pendiente asequible da paso a las vías del tren, tras las cuales se encuentra un último reto cuesta arriba que, si no hay testigos, nadie sabrá que han hecho a pie.

Asaltos poéticos en Vilagarcía. La Malquerida celebrará mañana el Día Internacional de la Poesía con asaltos poéticos en los dos locales de la Avenida da Mariña que colaboran con su rompedora propuesta: la improvisación de un recital de versos que invada la calle vilagarciana. foto ó.v.