Hace mucho tiempo que la policía dejó de ser cosa de hombres, pero todavía sigue siendo más cosa de hombres que de mujeres. De los 80 guardias que actualmente hay en activo en Arousa solo ocho son mujeres: tres en Vilagarcía, tres en O Grove y otras dos en Meaño y en Pontecesures. Cambados tiene una auxiliar adscrita a este cuerpo. Un porcentaje que crece en verano porque cada vez hay más mujeres entre los auxiliares que se contratan para la época estival. En las promociones que salen de la Academia Galega de Seguridade crece la presencia femenina, y eso se nota en la calle. Nada que ver con el escenario que se encontró Ana cuando en 1989 entró en la policía de O Grove. Entonces era de las pocas agentes que había en Galicia y, por supuesto, la primera y única que patrullaba por las calles del pueblo. Recuerda la reacción de la gente al verla de uniforme. «Era chocante, sobre todo cuando empecé, que era verano y llevaba falda. Y otras veces me confundían con un hombre porque llevaba coleta», señala. Incluso tenía que prestar servicio a la Guardia Civil porque entonces tampoco había mujeres en ese cuerpo y recurrían a ella para hacer los cacheos a las detenidas. Las cosas van cambiando y ante problemáticas como la violencia doméstica, la presencia de mujeres se convierte en fundamental. Hoy ya son tres policías y una guardia civil en O Grove. Siguen siendo pocas, opinan Ana y sus compañeras María y Rosaura, y es que «la de policía se sigue considerando una profesión masculina», señalan. Ellas y muchas más demuestran cada día que no es así y la sociedad lo tiene asumido. «Nunca tuvimos problemas con la gente. Quien no nos respetan es porque tampoco respeta a los hombres y tenemos la suerte de que los compañeros nos tratan muy bien».