Desde que arrancó la campaña, en O Grove se ha subastado medio kilo
01 nov 2025 . Actualizado a las 04:45 h.El santiaguiño es una de esas especies que no abundan en las lonjas gallegas. Es un crustáceo escaso, con una veda muy estricta, aunque muy preciado en la cocina y también muy demandado por los comensales cuando se captura, apenas doce semanas al año. En O Grove su presencia ha disminuido tanto que prácticamente ha desaparecido, aunque nunca se le ha visto en gran abundancia. En lo que va de campaña, desde comienzos de octubre, tan solo se han capturado 0,50 kilos del crustáceo, lo que equivale seguramente a dos o tres piezas, bien cotizadas eso sí, a un precio de 90 euros el kilo. Pasaron por lonja el jueves 16 de octubre y desde entonces, nada.
Teniendo en cuenta que en 2024 tan solo llegaron a registrarse en el pósito meco 3,40 kilos de la especie, es normal que ningún marinero los busque. Se trata más bien de capturas fortuitas, que aparecen en las nasas junto a las nécoras o al bogavante, aunque tal y como comentan las peixeiras, cuando llega a la plaza meca, vuela, «normalmente vense máis cara a decembro», explica Blanca Cao. «Pero chega moi pouca cousa, mais que houbera», dice esta veterana.
El santiaguiño, primo hermano de la langosta y muy deseado por su sabor, se reproduce muy lentamente, de ahí que la veda sea tan larga. Pero ni así le da tiempo al animal a criar en estas aguas. «Por aquí pouco hai, nunca foi moi abundante, eu levo saíndo ao mar dende os anos noventa e pouco teño visto», cuenta un marinero meco.
Los registros desde el año 1997 son muy dispares. Desde esa fecha, la campaña más prolífica de santiaguiño en la localidad grovense fue la del año 2002, con 42,90 kilos de pesca pero un precio mínimo irrisorio de 3,79 euros.
El grueso de capturas se concentran, desde luego, más al norte de la comunidad, en Fisterra, Cedeira, zona de A Coruña o Ferrol. En lo que va de campaña en Galicia han llegado a tierra 147,05 kilos del crustáceo, alcanzando precios máximos de 241,50 euros. Así que para poder servirlo en plato, los chefs de los restaurantes tienen que tirar de recursos, como sucede en D'Berto, a donde esta semana llegaban ejemplares procedentes de Cedeira. «Es un marisco muy demandado, pero solo lo hay en carta unos pocos días al año», confiesan. Si lo hay de la ría también lo despachan, pero esa es cuestión más complicada. Así lo advierten en su carta. «Es muy escaso», y por ello su precio se eleva en estos momentos hasta los 290 euros el kilo. De caparazón grueso y carne sabrosa e intensa, precisa de poca preparación. «Lo servimos al punto exacto de cocción, no necesita más», señalan desde la cocina del establecimiento. Su escasez lo hace atractivo, por lo visto: «Cuando lo hay, es muy solicitado por los clientes».