El cierre del gran parque presenta una imagen lamentable
17 dic 2015 . Actualizado a las 05:00 h.A Toxa debe ser sometida, cuanto antes, a un plan de mantenimiento global. La isla sigue siendo el buque insignia del turismo de O Grove y, por extensión, de todo o Salnés. Sin embargo, el abandono campa a sus anchas por este cotizado trozo de tierra, aflorando donde uno menos se lo espera. Para muestra, los huecos que el tiempo ha abierto en el cierre que marca el perímetro del Monte Central, el gran parque público de O Grove.
No hace falta dar demasiadas vueltas al parque para encontrarse con la valla rota: solo es preciso cruzar el puente y acercarse a la zona en la que está ubicada la parcela en la que habita una colonia de burros fariñeiros que se han convertido en un atractivo turístico más. En apenas unos metros, los listones de hormigón que dan forma al cierre desaparecen en varios puntos. Un poco más adelante, la madera sustituye al hormigón para marcar los límites de la gran parcela pública. Pero ni siquiera ese cambio de material ha permitido librar a la zona de la desidia, y en varias partes el cercado está por los suelos.
El alcalde de O Grove, el socialista José Cacabelos, reconoce que ese cierre, de titularidad municipal, es cosa del Concello. Tampoco niega que de la Administración local dependan otros de los arreglos que la isla pide a gritos, como la mejora del pavimento de las aceras de algunas de las vías principales de la isla. Estas también están muy deterioradas «y nos toca a nosotros hacernos cargo».
Pequeñas actuaciones
Son muchas las pequeñas acciones que se deberían acometer para devolver a la isla el lustre de otros tiempos. Y no todas caen bajo la responsabilidad del ejecutivo local. La histórica y emblemática balaustrada que separa los jardines de la isla del mar se cae, literalmente, a trozos. Ello, sumado a la decrepitud del edificio de la vieja fábrica de jabones, crea una zona oscura que colisiona con los habitualmente bien cuidados jardines de A Toxa, que discurren serenos entre la capilla de las conchas y el Gran Hotel.
Está claro, dice Cacabelos, que recuperar el esplendor de la isla va a depender de un «trabajo conjunto» de todos los que forman parte del confuso mundo de las propiedades y titularidades de la isla. Cacabelos es consciente de que la mayoría de los propietarios privados estarían encantados de que el Concello asumiese del conjunto del recinto, pero esa es una operación que el ayuntamiento tiene que estudiar muy detalladamente antes de tomar una decisión. «Son urbanizaciones de muchos años, hay que ver en profundidad en qué condiciones están», dice el regidor.
Mientras tanto, «habrá que ir lavando poco a poco la cara de la isla».