Horizontes lejanos para los abuelos de la CAAN

r.e. MEIS / LA VOZ

MEIS

Los dos perros más veteranos del centro de Meis han sido adoptados: uno se ha ido a Madrid, el otro a Marbella

15 jun 2020 . Actualizado a las 20:48 h.

Apro y Coqui se habían convertido, sin quererlo, en los abuelos del centro de acogida de animales que la Diputación tiene en Meis. Ambos habían llegado siendo cachorros, y ambos habían visto pasar los años sin que nadie los eligiese para convertirlos en miembros de su familia. Hasta ahora. Porque la historia de estos dos animales ha tenido un final feliz. Aunque para ello, han tenido que viajar muy lejos del único hogar que hasta ahora habían conocido: hasta Madrid y hasta Marbella.

Apro se convirtió hace unos meses en el animal más veterano del refugio de Meis. Había llegado a él en julio de 2014, siendo un cachorro de apenas tres meses. Alguien lo había abandonado a su suerte en Arbo. Tras su larga estancia en Meis, el animal partió la semana pasada hacia Madrid. No hizo el viaje solo: Mondo, otro perro recogido hace un año en Meaño, comparte con él esta aventura. «Ambos animais son moi semellantes, cruces de grifón, e as adopcións foron posibles grazas á mediación de dúas veciñas de Pontevedra, Rosa Sines e Lupe Vázquez, que xa colaboraran con anterioridade para dar saída a outros animais do CAAN e facilitaron o traslado dos cans». Apro, ahora, se llama Bico. Y cuentan que «se atopa fenomenal e está a adaptarse moi ben á súa nova familia, de orixe galega. Vive nunha casa de campo na comunidade madrileña».

Coqui llegó a las instalaciones de Armenteira en enero de 2016. Era, también, un cachorrito de tres meses al que alguien había dejado en la cuneta en Silleda. Ahora se encuentra muy lejos de ese lugar: desde hace unos días vive en Marbella, en la casa de Andree Marie Zanussi, que ha decidido adoptarlo. Esta mujer, de origen italiano, conoció a Coqui «pola imaxe que compartiu en redes sociais unha protectora que colabora habitualmente co CAAN e foi a súa filla Mia, de seis anos de idade, a que o elixiu como novo compañeiro de xogos». Coqui, ahora, se ha convertido en Cuore. Desde la nueva familia de Coqui relatan que el animal llegó el su casas «moi asustado despois da longa viaxe, pero pouco a pouco vai tomando confianza; é un can moi bo».

Con Apro y Coqui iniciando una nueva vida lejos de las instalaciones de Armenteira, ahora es Nikita la nueva abuela del centro. También llegó a este en 2016, con solo un mes de vida. Entró acompañada por sus seis hermanos, todos abandonados en Lalín, todos muy enfermos. Tanto, que solo ella sobrevivió. Desde el CAAN confían en que no tarde en encontrar una familia que la reciba como un miembro más, ya que es un animal «moi bo e moi dócil» al que la suerte acabará por sonreírle.