«Tocouche o rasca de Catoira»

La Guardia Civil investiga las denuncias contra una mujer por rayar los coches de sus vecinos


vilagarcía / la voz

CatoiraEl coche parece haber sufrido el ataque de un animal salvaje, de afiladas garras. En los cuatro costados del vehículo, la pintura ha sido mellada por un objeto punzante. Esta obra de artesanía del vandalismo no se ha elaborado en una noche: los arañazos han ido apareciendo poco a poco, hasta agotar la paciencia del propietario del maltrecho vehículo.

Él lleva poco tiempo viviendo en Catoira. Llegó a la localidad hace unos meses y pronto comenzaron los problemas. «Primeiro apareceu raiada unha porta, despois foi a outra, despois o coche por detrás... Agora está raiado por todos lados, hai que pintalo enteiro», relata mostrando el presupuesto de la reparación: 2.300 euros. Desesperado ante los inexplicables ataques, comentó el asunto con sus vecinos. «Todo o mundo me dixo que seguro que era cousa dunha muller de aquí». Una mujer, de unos sesenta años de edad, que regenta un local de hostelería y que es conocida por todos los residentes en Catoira por su gusto por dejar marcas en la carrocería de los coches que no son suyos. «Non é a primeira vez que o fai. Cando o comentei coa xente, todos me dicían: tocouche o rasca de Catoira».

Pese a las sospechas reiteradas, antes de lanzar acusaciones al aire, el hombre decidió investigar un poco. Hasta se compró una cámara para poder grabar a quien quiera que se estuviese ensañando con su coche. Aquel primer artilugio no sirvió de nada, pero «acabei pillándoa co móbil». Es lo que tienen los teléfonos del siglo XXI, que permiten cazar al vuelo el menor desliz. Y en este caso, el ojo de vidrio del móvil en cuestión grabó a la mujer causando daños en este vehículo. Y su propietario vio, con sus ojos, como esa misma persona causaba daños similares a un Audi y golpeaba con furia una furgoneta de una empresa.

Tras fracasar su intento de arreglar el problema «polas boas», hablando con el marido de la supuesta autora de los daños, nuestro protagonista se ha dirigido a la Guardia Civil con sus pruebas bajo el brazo. Ha presentado dos denuncias, separadas por un plazo de un mes. Desde este cuerpo reconocen la existencia de eses reclamaciones por rayazos a coches registrados en Catoira. Dos denuncias, indican desde la Comandancia de Pontevedra, que están siendo investigadas. El hombre que las presentó espera que las pruebas que ha reunido den un espaldarazo definitivo al trabajo realizado por los agentes del instituto armado. Quiere que el rasca de Catoira deje e actuar.

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