Chapuza

| J. M. JAMARDO |

CATOIRA

COMPRENSIÓN, CALMA y todo tipo de buenas palabras de los políticos hacia las personas que, de un día para otro, se quedarán sin el puente de Catoira. El que quiera cruzar la ría deberá dar un rodeo de unos treinta kilómetros. Total, un inconveniente que redundará en beneficio de todos, después de cinco meses de sufrida espera, como mínimo. Quizás lo que no sepan algunos gobernantes es que su realización fue una chapuza desde el principio. Lleva abierto poco más de veinte años, pero su construcción comenzó mucho antes, unos cinco años. Desde el primer momento, tanto los vecinos de Isorna como los de Santa Baia ya observaron cómo se torcía antes de su inauguración. Pasaron varios ejercicios antes de que se pudiese utilizar debido a que no tenía accesos. Todo un cúmulo de despropósitos que ahora los afectados vuelven a revivir. De aquella, nadie pidió responsabilidades. Ahora, tampoco.