Despedida del Albariño, un vino único entre la multitud

La Festa do Albariño de Cambados mostró ayer sus dos caras: la del desenfreno de las celebraciones populares y la de la solemnidad de los actos oficiales


cambados / la voz

Fue un espíritu de sana competencia el que empujó a un puñado de bodegueros de Cambados a reunirse, organizar una cena y, en el transcurso de la misma, elegir al mejor vino del año. Corría el año 1953 y nacía, sin que nadie fuese consciente de ello, la Festa do Albariño de Cambados. La celebración ha ido creciendo hasta convertirse en lo que es 68 años después: una de las grandes citas del verano gallego, capaz de atraer hasta esta villa arousana a miles de personas. Entre tanta gente, resulta fácil perder la perspectiva. ¿Cuál es la esencia del Albariño? ¿Quién lo ha hecho grande? La pregunta planeó ayer en las intervenciones oficiales realizadas en los dos actos nobles del programa de fiestas: el nombramiento de cabaleiros y damas del Capítulo Serenísimo y el Xantar oficial con el que el Concello pretende recordar aquella primera cena albariñense.

Que las relaciones entre esos dos organismos no son fluidas es un secreto a voces desde hace años. La cofradía creada para dar lustre al Albariño se siente ninguneada por el ayuntamiento, y viceversa. Eso dio pie, ayer, a discursos oficiales trufados de críticas veladas, de avisos para navegantes. Por la mañana, en el acto de investidura de los cabaleiros, Juan Gil lanzó el primero, cuando agradeció al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, Gran Mestre del Capítulo, su apoyo a los actos por este organizado. Algo que otros, con «escasa capacidad para mirar a lo lejos» no hacen, renunciando «al brillo de este acto». Hablaba ante un patio de armas lleno, pero en el que no había ningún representante del gobierno local.

Estaban estos en el Pazo de Torrado, donde había de celebrarse el Xantar del Albariño. Un evento, iba a recordar la alcaldesa Fátima Abal en su discurso, que es el centro de la fiesta. «É o acto central e máis importante», dijo, antes de recordar que «a Festa do Albariño non ten máis protagonista que o viño» y toda la gente, toda, que trabaja para hacer que el caldo corra brioso y refrescante en las copas.

El presidente de la Xunta, Núñez Feijoo, había anunciado que no asistiría al xantar. Ayer aclaró que no podía quedarse en Cambados porque tenía «axenda, axenda pública, pola tarde». Aún así, el presidente de la Xunta participó en el desfile hasta los jardines de Torrado, causando sensación entre muchos de los curiosos que se paraban a ver la marcha. Entró en el jardín y estrechó la mano de la alcaldesa, sorprendida ante su inesperada presencia. En el jardín, el presidente de la Xunta tuvo tiempo a departir con muchos de los asistentes al xantar. Entre ellos, el alcalde de Meaño -sobre el que pesa una amenaza de expediente del PP- con el que cruzó algunas palabras sin demasiada efusividad. Luego Feijoo se fue. En Cambados había fiesta para rato.

La Xunta anuncia un plan de dinamización para las zonas vitivinícolas

El conselleiro de Medio Rural, que ayer fue nombrado cabaleiro do Albariño, tomó la palabra cuando el xantar llegaba a su final. Entre bocados de tarta de Santiago, los asistentes al evento pudieron conocer algunos de los planes de la Xunta para el sector del vino, del que muchos de ellos forman parte.

Empezó el conselleiro anunciando un plan de dinamización para las comarcas vitivinícolas de Galicia. Un trabajo que se realizará codo a codo con el sector y al que se destinarán 700.000 euros. Sobre el mismo se pronunció Gil de Araújo, el presidente del Consello, mostrando su disposición a colaborar con el resto de productores de vino, pero respetando siempre la «velocidad de crucero» que lleva el sector agrupado en Rías Baixas. La autorización de nuevas tierras para plantaciones de vid, creando la figura de una suerte de «polígonos de viñedos», es otra de las vías de trabajo que explora la Xunta, que también acometerá la actualización del registro vitivinícola, pondrá en marcha en esta vendimia un plan de control y lucha contra el fraude y mejorará las condiciones fiscales de los viticultores. Y todo ello se hará porque, como destacó Núñez Feijoo, el albariño es la punta de lanza de los productos agroalimentarios de Galicia, un vino que se exporta cada vez más y que lleva el nombre de nuestra tierra por todo el planeta, atrayendo hacia nosotros a los enoturistas.

Autoridades y caras conocidas en las citas oficiales

Cuando los invitados al xantar oficial abandonaron los jardines de Torrado, en la calle se reencontraron con la fiesta y con el calor. Dentro, bajo la carpa, habían estado a salvo del mismo los cabaleiros y la dama nombrados poco antes en el patio de armas de Fefiñáns: el escritor Domingo Villar, el director general de programación de Mediaset, Manuel Villanueva; el presidente de Martín Códax, Xoán Allegue; el embajador de Reino Unido en España, Simon Bailey; el conselleiro de Medio Rural, José González Vázquez, y la investigadora y experta en nanofarmacología, María José Alonso. También Manso y Amigos, reconocidos como Albariñenses de Honra. Y algunas caras conocidas del mundo de la televisión, como la del periodista Jesús Cintora, o la de la presentadora Silvia Fominaya.

Señorío de Rubiós, primer premio del concurso

Tras el xantar de confraternidad, llegó la hora de conocer a los premiados en la cata concurso. Un total de 59 marcas se habían presentado a este certamen, organizado por Rías Baixas. De ellas, quedaron 13 tras la primera selección. Y ayer se desveló el nombre de los caldos elegidos por los 22 expertos que formaban el jurado. El primer premio se fue a O Condado, en concreto a Señorío de Rubiós. El segundo se quedó en Cambados, en Lagar de Costa. Y el tercero, en Ribadumia, en Bodegas Chaves. foto mónica irago

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Despedida del Albariño, un vino único entre la multitud