Entre 40 y 70 años y del rural: la nueva víctima perfecta de las estafas digitales

La Unidad de Delitos Telemáticos investiga el último fraude que se ceba con un perfil concreto de usuarios

El sargento del Equipo de Delitos Telemáticos, Alberto González, en el cuartel coruñés de Lonzas
El sargento del Equipo de Delitos Telemáticos, Alberto González, en el cuartel coruñés de Lonzas

a coruña / la voz

La particularidad de este fraude está en que el estafado no es el que compra, sino el que vende. En la comandancia de la Guardia Civil de Lonzas (A Coruña) tienen abiertas diligencias ante el elevado número de casos registrados que comparten un hilo conductor: el del perfil de la víctima. «Tenemos una investigación abierta. Es en localidades rurales desde donde nos están llegando más denuncias. También, aunque menos, desde ámbitos periurbanos. Cambados, Curtis, Arteixo o Abegondo son algunos de los municipios más afectados», apunta Alberto González, del Equipo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil de Lonzas.

En los últimos meses, hay una constante que les ha llamado la atención: «Se trata de gente que pone a la venta productos no tecnológicos en páginas como Milanuncios, de compraventa. Les urge deshacerse de ellos. Mucha maquinaria agrícola, como tractores, cortacéspedes o desbrozadoras. También muebles», explica el sargento.

La excusa del estafador

«Es entonces cuando contactan con ellos para la compra a través del teléfono que ofrecen en el propio artículo de la página», añade. Siempre se sigue el mismo patrón. «Se interesan por el producto y le solicitan al vendedor los datos de la tarjeta bancaria para realizarle directamente el pago en ella. Justifican que no son capaces de hacer el ingreso en su número de cuenta. El usuario se confía. ¿Si ha dado el número de cuenta, por qué no dar el de la tarjeta? No solo sueltan los 16 dígitos de la carátula. También la fecha de caducidad y el código de seguridad CVV», exclama González.

«Una vez que consiguen los datos bancarios de la tarjeta, vacían la cuenta vinculada mediante cargos en establecimientos. Hasta que el dueño se da cuenta, pueden quitarle miles de euros. El perfil de las víctimas es de personas de mediana edad, de entre 40 y 70 años. «Saben que, si es más joven, puede tener más pericia con las compras online. Lo que es llamativo es que se produzcan en el rural. Puede ser que los usuarios sean aquí menos desconfiados», admite el especialista de delitos en la nube.

Medidas preventivas

Hay unas claves que sirven para encender las alertas. Los estafadores nunca regatean ni negocian los precios. Tienen interés en pagar rápido. Por otro lado, nunca se debe enviar una foto de la documentación personal, como el DNI, por una red social a una persona que no conocemos si nos la pide. Tampoco, el número de la tarjeta. «Con ella tienen acceso a nuestra cuenta para realizar compras por Internet, algo que no sucede si damos el número de cuenta», recuerda. Aquí entraríamos en otra modalidad de delitos telemáticos más compleja, diferencia.

Los «grupos criminales», define, se esconden tras la pantalla y echan mano del vishing telefónico mediante ingeniería social básica para la captación de los datos bancarios. Previamente, realizan un sondeo para centrar su ataque en un ámbito concreto de usuarios. Cómo llegan a los vendedores diana es otro de los puntos que están investigando en el laboratorio en el que trabaja Alberto González. «En Galicia hay una incidencia especialmente elevada de este tipo de estafas. No sabemos si es porque aquí les está resultando más sencillo llegar a los datos personales de las víctimas», reconoce.

Hay casos en los que llegaron a retirar 8.000 euros. Las distintas denuncias acumuladas hacen que el montante sea «considerable», remarca González.

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