La cuenta pendiente de Tania Varela

La abogada de Cambados, que cumple siete años por narcotráfico tras permanecer huida un lustro, será juzgada hoy por blanquear dinero ganado con su exnovio David Pérez Lago

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Llegada de Tania Varela para ser juzgada en la Audiencia de Pontevedra Llegada de Tania Varela para ser juzgada en la Audiencia de Pontevedra

VIGO / LA VOZ

Ocurrió en los años 2005 y 2006. Tania Varela (Cambados, 1974) vivía las mieles del narcotráfico. Primero, sostiene la Fiscalía, «constituyó, junto con M. C. R., la mercantil Promociones Rialto con un capital social de 3.100 euros». Luego, para «ocultar la verdadera titularidad y el origen del dinero empleado en su adquisición», adquirió e «hizo figurar a la mercantil Promociones Rialto como titular del vehículo Audi A3, que en realidad adquiría ella, abonando la cantidad de 29.660 euros que procedían de su actividad ilícita de narcotráfico». Por último, «aportó 45.000 euros que procedían de su actividad de narcotráfico» a la misma sociedad para comprar terrenos en Porto Meloxo (O Grove): «Transformando el dinero de origen ilícito en terrenos y ocultando al propio tiempo su titularidad».

Hoy, trece años después, Tania Varela responderá finalmente ante la Justicia. Concretamente, en la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra. No ocurrió antes por la huida que protagonizó (2013-2018) para esquivar una condena de siete años por dos alijos en el 2006 que sumaban 3,7 toneladas de cocaína. La Fiscalía pide ahora tres años y seis meses de cárcel y multa de 220.000 euros. De salir culpable recuperaría la libertad rondando los 55. Los otros cinco imputados en esta causa por blanqueo ya fueron condenados. Al frente de todos, David Pérez Lago, hijo de Esther Lago y entonces novio de Varela. Fue el encargado de convencer a la otrora joven y ambiciosa abogada de que el narcotráfico (él lideraba entonces una gran organización especializada en importar cocaína de Colombia) y su dinero son más pecados veniales que delitos graves que implican años de cárcel.

El papel de Varela, tanto en la operación Roble como en la pieza separada por blanqueo que se juzga hoy, resulta un tanto colateral. Ya la sentencia firme del Tribunal Supremo por narcotráfico expone que la arousana no ejercía de miembro activo permanente de la organización. Hoy será juzgada por blanquear 77.760 euros con la compra de un coche y terrenos, cantidad bastante baja si se compara con las clareadas por Pérez Lago y el resto de los condenados. Ellos se valieron de sociedades mercantiles en España y el extranjero para comprar viviendas y terrenos que en algunos casos superaban los 600.000 euros de valor.

Ese rol punible pero complementario, en el contexto de una gran estructura criminal, encaja con el perfil que la Policía Nacional trazó siempre de la cambadesa. «Estaba en el negocio por su entonces novio. Su gran error fue fiarse de él y su gusto excesivo por el dinero. Eso sí que la conquistó», explican en Greco Galicia antes de añadir: «La dimensión que alcanzó su nombre por las órdenes de búsqueda de Interpol y Europol no se ajusta a su verdadero papel en el narcotráfico». Ella, al menos hoy, tendrá turno de palabra para exculparse. Lo qué está por ver es si hablará. En abril del 2018, al poco de ser detenida, declaró como testigo en el juicio por el asesinato de su exnovio Alfonso Moñux (2008). Ella lo presenció y los sicarios la dejaron vivir. En aquella vista aseguró que no recuerda nada, ni lo que declaró en su día a la policía: «Estoy muy mal desde entonces».

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