Sin sitio para estudiar en la biblioteca

En Cambados hacen cola para conseguir una silla. Con las vacaciones y en víspera de exámenes en la universidad, el problema se agravó estas Navidades


vilagarcía / la voz

Las bibliotecas públicas estuvieron a tope estas Navidades debido a la masiva afluencia de opositores y de universitarios que están preparando los exámenes. Los estudiantes buscan un lugar tranquilo y confortable para hincar los codos, pero no siempre lo consiguen. Unas veces, porque hay demasiado ruido y eso no les deja concentrarse; en otras ocasiones, porque no encuentran donde posar los libros.

En el caso de Cambados, la Casa dos Fraga ofrece un entorno perfecto para disfrutar de la lectura y sumergirse en el estudio -un inmueble de factura noble rodeado de un agradable jardín-, pero resulta demasiado pequeña. La primera planta estuvo a rebosar estos días, tanto que los usuarios que acudían por la mañana dejaban los libros encima de la silla para reservarse el sitio para cuando volvían por la tarde, y no faltó quien tuvo que dar vuelta por falta de plaza. Ocurrió el miércoles. A las cuatro de la tarde ya había cola en la puerta esperando turno para hacerse con el preciado botín.

La solución no es fácil

A partir de la semana próxima se espera que baje el volumen de usuarios, pero el problema es recurrente cada vez que hay un período vacacional. El concejal de Cultura, Víctor Caamaño, reconoce que la solución no es fácil. La Casa dos Fraga no permite ampliaciones debido a las restricciones de patrimonio a las que está sujeta y en el Concello no existe, hoy por hoy, otro local que pueda servir de alternativa, argumenta. En el centro social de la Merced, que años atrás fue utilizado como biblioteca municipal, afirma que no hay sitio suficiente y, además, solo tiene calefacción en la planta baja; las casas de la cultura de las parroquias, además de estar alejadas del centro urbano, no abren por las mañanas y tampoco tienen calefacción, un servicio que en días gélidos como estos resulta fundamental.

Donde sí hay espacio es en la nave de Peña, pero el concejal considera que estas instalaciones tampoco reúnen condiciones para el estudio debido a la cantidad de actividades, casi siempre ruidosas, que allí se desarrollan. Así las cosas, la única posibilidad que se le ocurre es acondicionar el porche que hay en el jardín de la biblioteca Luís Rei para convertirlo en sala de lectura. Pero esta solución pasa por el visto bueno de Patrimonio y ya no se podría abordar de forma inmediata, pues precisaría obra y, en consecuencia, partida presupuestaria.

Entre tanto, Caamaño invita a los estudiantes a que aprovechen las horas en que la zona de la ludoteca -situada en la planta baja- está vacía para suplir las carencias de espacio de la planta superior.

En O Grove sí han encontrado una solución temporal para los estudiantes en estas fechas. El Concello habilitó la segunda planta del edificio administrativo como biblioteca debido a las protestas de los usuarios de la casa de la cultura Lueiro Rey, que se quejaban del ruido que ocasionaban las actividades infantiles de Navidad y las obras que se ejecutan en el edificio.

En Vilagarcía también han tenido que recurrir en alguna ocasión a locales municipales alternativos, como sucedió el pasado verano a propósito del cierre de las instalaciones de la calle Rey Daviña. Una de las salas del auditorio se convirtió en biblioteca temporal para dar servicio a las personas que buscan un sitio para estudiar.

Caamaño apunta a la posibilidad de cerrar el porche de la Casa dos Fraga para ganar espacio

En O Grove acaban de habilitar un local alternativo destinado a

los estudiantes

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