Los vilanoveses de hoy tienen dos institutos para elegir. Sus padres tenían que ir a Vilagarcía o a Cambados
06 abr 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Veinticinco años después, allí siguen. Seixas, Bartolo, Felisa, Xulio, Busto, Elena, Francisco y Carmen continúan dando clase en el instituto que estrenaron hace 25 años. Couceiro ya no está, pero se le tiene presente. «E que empezaron moi novos e aínda non se xubilaron, só se xubilou un», explica Diego, el conserje, otro de los veteranos de la comunidad educativa de A Basella.
Él también conoce muy bien el centro. No lo estrenó, pero casi. Empezó en 1994, con la irrepetible Montse, a la que todos recuerdan como una conserje que se hacía respetar y cuyo taconeo por los pasillos todavía guardan algunos en la memoria. «Ela si que che podía contar cousas, agora está no Bouza Brey, en Vilagarcía», explica Diego. Pero sin salir de Vilanova no faltan testigos de aquellos primeros años del instituto. Los profesores, el conserje y, como no, Pilar Chazo, la de la cafetería, que se sigue pasando por allí aunque ahora es otra Pilar, su hija, la que está detrás de la barra. «En todos os anos que estiven aquí, xamais tiven un desgusto con ningún rapaz, eu fun a nai e a avoa de moitos deles», dice, aunque tirando del hilo de la memoria colectiva, en la conversación va saliendo alguna que otra trastada.
La peor fue hace relativamente poco, unos tres años, cuando a alguien se le ocurrió vaciar un extintor y le dejó la cafetería inundada de espuma. O cuando arrancaban las puertas de los baños o le robaban los bocadillos. ¡Ay esos bocadillos de tortilla y de lomo de la cafetería del instituto!, recuerdan, Rafa, Fátima y otros exalumnos del centro reunidos para la ocasión.
Lo que no sabía Pilar es que Fátima Rey estuvo a punto de quemar el instituto allá por el año 97, cuando junto a una compañera se encaramó al techo y no se le ocurrió otra cosa que prender fuego en el pladur para obtener luz. «Menos mal que nos pescou un profesor de substitución e non pasou nada», recordaba ayer la exalumna. «Tamén estaban de moda os avisos de bomba e de atentados falsos», apuntó Manuel Ángel Señoráns, uno de los que estrenó A Basella en el curso 90-91, después de pasar por aquel pequeño instituto de vida efímera que hubo en la zona de As Sinas, donde hoy está el geriátrico Valle-Inclán. «¿Como se chamaba aquela profesora que tiña un Sierra, á que lle gustaban moito os coches?», preguntaba ayer a sus compañeros. «¿Paca, Toña...?». Han pasado muchos años y algunos detalles se escapan, pero hay cosas que nunca se olvidan. La radio escolar, las fiestas de os maios y San Valentín, los partidos de futbito que acababan con el balón en el mar y que había que ir a buscar en gamela -porque en 1990 el mar llegaba casi a la puerta del centro-. Y la excursiones. En la promoción de Rafael Carro hicieron una por curso, y eso que solo estaba permitida la de tercero, pero la clase se empeñó y consiguieron ir a Coímbra, a Salamanca y a Mallorca. Todavía tardaría una década en abrir el otro instituto, el de Faro das Lúas. Al principio le restó un poco de gente pero A Basella enseguida se recuperó y se mantiene como referencia del Xulio Camba y por encima de los 400 alumnos.
El instituto de A Basella celebra sus bodas de plata
Al principio, el mar llegaba a la puerta del centro y había que ir a buscar el balón en gamela
Entre el bar de Pilar y el Arco da Vella y los autobuses de A Illa
En 25 años pueden cambiar muchas cosas. Dos voces autorizadas en la materia, Pilar y Diego, coinciden en que algunas sí lo hicieron. «Antes os nenos eran máis cariñosos. Había un ambiente máis familiar, aínda que os rapaces de agora son tamén moi bos», matizan. «Os alumnos están máis controlados que antes, e que agora entran máis pequenos». El instituto se iniciaba entonces con 13 y 14 años frente a los 11 y 12 con los que se estrenan ahora los alumnos de la ESO. Aquellos años en los que se salía del recinto para ir al Arco da Vella a tomar una Coca Cola o una caña han pasado a la historia, igual que las partidas de cartas y de billar en el bar de Pilar o lo de saltarse las clases «fanando» en los baños.
Quienes siguen por allí son los alumnos de A Illa, pero muchos menos. En 1990 todavía no había instituto al otro lado del puente y no quedaba otra que coger el autobús. Hoy solo lo hacen quienes quieren hacer el Bachillerato. ¿Rivalidades localistas? «Os da Illa eran especiais» pero ninguno recuerda conflictos ni problemas graves. Al contrario, los exalumnos convocados por La Voz de Galicia tienen un grato recuerdo de su paso por el primer y entonces único instituto de Vilanova, cuyo aniversario no les va a pasar desapercibido.
Exalumnos pero también profesores y exprofesores están convocados el día 23 a una comida en el restaurante Leal (Vilanova) para verse las caras y recordar batallitas. Los interesados en participar deben ingresar 25 euros en Abanca. Entre tanto, Seixas ofreció ayer una charla, para ir abriendo boca.