Ala vista del alborozo con el que el equipo de Sala Gradín fue recibido ayer en los cuatro comedores escolares de Arousa servidos hasta ahora por Perea Rojas, muy mal lo ha tenido que pasar esta gente. Desde el personal de cocina a los chavales, sobre todo ellos, pasando por los profesores. Habrá a quien le parezca una simple anécdota, pero el testimonio recogido a pie de mesa, en uno de los centros, pone los pelos de punta: «El caldo fermentado del lunes nadie lo recogió, así que se lo dimos a los cerdos que cría un familiar; acabó preguntándome qué demonios le habíamos llevado, que ni los cerdos lo querían».
Con las puertas de los comedores abiertas de par en par, la furgoneta del nuevo cátering recorrió Carril, Vilaxoán, Rubiáns y Cambados para servir empanada hojaldrada de atún, arroz con carne, berenjenas y bechamel, cocinados en A Estrada y entregados, todavía humeantes, en sus correspondientes depósitos isotérmicos. De postre, fruta. Simplemente, comida de verdad.