Costas avanza en su plan para blindar el litoral, pese a la resistencia vecinal

En una decena de puntos costeros se instalarán bloques de hormigón o pasarelas para impedir el acceso de vehículos


Ribeira / La Voz

Hace un par de semanas que la Demarcación de Costas del Estado puso en marcha una serie de actuaciones para blindar el litoral consistentes en la colocación de barreras que impidan el acceso de vehículos a los arenales más sensibles desde el punto de vista medioambiental. La Administración avanza en su plan cerrando nuevas zonas, pese a la resistencia vecinal que se está encontrando.

El caso más significativo es el de la playa de Queiruga, donde la oposición de los vecinos logró paralizar la actuación que estaba prevista. El asunto llegó al punto de que el alcalde sonense, Luis Oujo, y el responsable de la Demarcación, Rafael Eimil, mantuvieron una reunión para tratar de acercar posturas. De momento no lo han hecho, y cualquier intervención en la zona está suspendida hasta que el Concello presente una propuesta alternativa a la planteada por Costas.

«As dunas hai que protexelas, pero hai que intentar encaixar iso cos usos lúdicos e veciñais que ten a zona. Temos que mirar a forma de facelo, ben cunha pasarela de madeira, con uns bancos ou postes, a cuestión é poñer unha limitación para que os coches non accedan á duna», explicó Oujo tras la reunión. Eso sí, aunque ahora no haya barrera alguna, aparcar en la margen del vial más próxima al mar está prohibido y se seguirá sancionando a quien infrinja la normativa.

Bloques movidos

No es Queiruga el único sitio en el que el ente estatal se ha topado con dificultades. En O Castro, en Ribeira, donde se colocó una pasarela de madera que limita el paso de vehículos, también hubo protestas de los vecinos, aunque la actuación ya está finalizada.

Por su parte, en Caveiro se instalaron unos grandes bloques de granito que impiden el paso y advierten de que la zona pertenece al dominio público marítimo terrestre y, por tanto, está prohibido el acceso de vehículos y el estacionamiento. Sin embargo, alguien los movió para despejar el camino y los operarios tuvieron que volver a la zona para colocarlos en su sitio.

Unos bloques similares se colocaron en el pinar de Queiruga, una intervención que concluyó ayer, y ahora los trabajos proseguirán en Basoñas y A Gavoteira, esta última una zona especialmente castigada por el acceso de vehículos que acuden a extraer mejilla. En total, se intervendrá en una decena de puntos costeros que registran una mayor invasión de coches y caravanas.

Balieiros y A Ladeira, en Ribeira, y Testal, en Noia, son otros lugares clave en los que se actuará, unos trabajos que podrían extenderse hasta el arenal pobrense de A Illa, donde en verano se produce un caos de coches.

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