El Black Friday se ha comido la Navidad

En los comercios no hay ese ajetreo que acompaña a Papá Noel y a los Reyes; entre que la crisis no se ha ido y las ofertas del mes pasado, diciembre «ha muerto»


vilagarcía / la voz

La campaña de Navidad solía ser uno de los momentos más dulces para el comercio arousano. Solía. Así, en pasado, porque este año en las tiendas no se nota la efervescencia de otros años. Basta darse un paseo por las principales calles comerciales y lanzar una mirada a su interior para comprobarlo. Y es suficiente intercambiar unas palabras con quienes aguardan detrás del mostrador para darse cuenta de que el consumo navideño, este año, no acaba de arrancar. «A ver si en esta última semana la gente se anima», dicen, casi como si de una oración se tratase, las dependientas de una tienda de ropa de Rey Daviña.

Ana Ordóñez regenta una tienda de moda en esa calle vilagarciana. Ella tiene claro que son varios los factores que le han quitado brillo a la Navidad. «La gente más previsora, aprovechó en su día el Black Friday», cuenta esta comerciante, que fue de las que se rebeló contra esa campaña de descuentos con la que se cierra noviembre. No es la única. En muchos establecimientos hacen la misma cuenta. «A fin y al cabo, las grandes cadenas te dan cien días para hacer la devolución del producto si no te gusta... Son tres meses, así que cubre la Navidad», explican desde otro establecimiento comercial de la capital arousana.

La presidenta de Zona Aberta, Rocío Louzán, está convencida de que el viernes negro es responsable, en buena parte, de esta Navidad descolorida. Pero, a su juicio, hay muchos otros elementos a tener en cuenta. En primer lugar, que pese a los famosos brotes verdes que parecían asomar en la economía, «la crisis sigue aquí». La gente anda corta de dinero y prioriza. «Con los salarios tal y como están, no hay mucho ambiente de fiesta», dice Louzán. Además, «sabiendo que dentro de unas semanas va a haber campañas de rebajas y de descuentos, no compran ahora», sentencia la presidenta de los comerciantes. El horizonte es negro. Ya lo había advertido, semanas atrás, la Federación Provincial de Comercio, que cifró en un 8 % menos el gasto navideño en la comarca. Según los datos facilitados por esta organización, cada arousano se gastará una media de 335,72 euros con motivo de estas fiestas.

En las tiendas reconocen que los clientes que entran dispuestos a comprar lo hacen mirando mucho el precio. Es, el de esta Navidad, un gasto contenido. Medido al milímetro. Así lo indican en una tienda de ropa infantil. «La gente de aquí mira mucho lo que gasta. La poca animación que tuvimos fue durante el puente, y gracias a la gente que venía de fuera», sentencian en este mismo comercio.

Más tarde, menos intensa

En resumen: la campaña empezó tarde, mucho más tarde de lo habitual. Y a poco más de diez días de la llegada de Papá Noel, apenas ha despegado. Hay quien apunta a que «la culpa va a ser de Abel Caballero». «Todo el mundo criticaba lo de las luces, pero al final está consiguiendo llevar a gente a Vigo, y el resto nos quedamos sin nada», reflexionan en los comercios. Y el comentario es generalizado. «En otros sitios, como Pontevedra y Vigo, ves más ambiente en las calles. Aquí parece que hay menos animación».

En todo caso, la esperanza es lo último que se pierde. Por eso, los comerciantes confían aún en que el espíritu navideño consiga abrirse camino este año, y que en los días que quedan hasta Papá Noel las ventas repunten. Por ellos no va a quedar. El próximo domingo, muchos abrirán sus puertas para permitir a los compradores más rezagados llenar sus zurrones. Al fin y al cabo, lo de dejar los recados para última hora, es una tradición navideña como otra cualquiera. Que sea capaz de recuperar un mes que «está muerto» es algo que está por ver.

Cambados renuncia a abrir sus concesiones ante los bajos precios de la almeja

Los mariscadores de Cambados tenían previsto abrir esta semana sus autorizaciones y empezar a extraer el marisco que habían reservado para la campaña de Navidad. Pero no lo han hecho. Los precios del marisco no animan a ello. El patrón mayor, Ruperto Costa, señalaba ayer que tal y como están las cotizaciones en este mes de diciembre, «sería como tirar o marisco». «Duns anos para acá, o mercado de Nadal ten cambiado, hai unha certa saturación da oferta». Eso se traduce en que la campaña esté siendo bastante menos lucida que en otras ocasiones, con un declive en los precios que se está notando en todos los puertos. En Rianxo, por ejemplo, se abrieron sus concesiones pero se volvieron a cerrar casi de inmediato, dado el batacazo registrado en la lonja. También en A Illa se trabaja ya en las autorizaciones. En este puerto, las cotizaciones también son bajas, aunque ayer parecieron querer remontar ligeramente.

De toda esta realidad dan cuenta en las plazas de abastos. En Vilagarcía, mientras el marisco de pata sí ha iniciado una tímida escalada de precios, la almeja sigue en valores bajos. Nada que ver con las cotizaciones registradas en los meses de verano, o incluso en momentos puntuales de la primavera. Y es que, a lo mejor, la Navidad ha cambiado de fechas en el mundo del mar. Y ahora, el auténtico aguinaldo para quienes viven de la pesca y el marisqueo haya que buscarlo durante los meses estivales.

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