La plaza de abastos acogió los últimos conciertos de una cita musical que, un año más, llenó A Illa de todo tipo de público
23 jul 2018 . Actualizado a las 05:00 h.A Illa se despidió ayer de una nueva edición del Atlantic Fest y lo hizo por todo lo alto. Con una fiesta en la plaza de abastos que dejó muy buen sabor de boca a los presentes y que se prolongó mucho más de lo esperado. Esteban & Manuel y Rayotaser fueron los encargados de convertir el recinto del mercado en todo un escenario. Y por él fueron desfilando los festivaleros que todavía tenían ganas de música.
La del sábado fue una jornada intensa, de muchos conciertos y de ir de un lado para otro para escuchar los grandes grupos que se dieron cita en la edición de este año. Yung Beef fue uno de los que más conquistó al público. El artista hizo un concierto muy participativo, e incluso improvisó una sesión en el escenario Martini al terminar su actuación. Después se le pudo ver entre el público, como un espectador más. Triunfó también La Casa Azul, que cerró su concierto con su popular Revolución Sexual, coreada y aplaudida por todos los presentes. Le tocó entonces el turno a Cristina Rosenvinge, en una apuesta mucho más tranquila y relajada. Hasta las tres de la mañana estuvo sonando la música en los diferentes espacios. Después, llegó el momento de la retirada, por lo menos para algunos.
Tras una noche de música, no amanecieron temprano los que se quedaron a descansar en la localidad isleña. Pero sí lo hicieron a tiempo de disfrutar de la última sesión musical, la que se celebró en la plaza de abastos de la localidad. Allí la cosa empezó tranquila, poco a poco. Pero fue subiendo de tono y a las tres de la tarde todavía quedaban algunos cantando y bailando.