Tanto colegios como institutos abrazan estrategias como Tutoría entre Iguales para mejorar los lazos entre el alumnado
06 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Cambia el nombre y la forma de actuar pero el objetivo es el mismo. En los distintos centros educativos de la comarca de Arousa cada vez son más habituales los mecanismos que buscan solucionar los problemas que puedan surgir entre los alumnos, concediéndoles a ellos mismos el protagonismo. El programa Tutoría entre Iguales (TEI), creado por el orientador Andrés González Bellido, es uno de los que mejor acogida está teniendo en los colegio e institutos. El Castro Alobre, Bouza Brey, Miguel Ángel González Estévez y Armando Cotarelo son los centros de Vilagarcía que se han sumado a una estrategia que busca crear una serie de lazos invisibles entre los alumnos con el objetivo de fomentar valores como el respecto y mejorar el ambiente del centro. También lo han hecho el IES de Valga, Faro das Lúas (Vilanova), Illa de Arousa, As Bizocas (O Grove) y Vilalonga .
El Bouza Brey es uno de los centros que más rápidamente se sumó a esta estrategia. Comenzaron a mediados del curso pasado, pudiendo hacer una primera valoración. «Hubo un interés generalizado por participar y sí que se resolvieron conflictos entre ellos», señala la coordinadora del programa, Laura Rodríguez. Matiza también que es un programa de prevención que sirve para abrigar a los estudiantes que aterrizan en el centro. Los alumnos de tercero de la ESO pueden presentarse como tutores de los de primero, sirviéndoles así de guías. «Aunque todos participan, solo adquieren esta responsabilidad los que así lo deciden», indica Rodríguez. El año pasado fueron todos. «Si los más pequeños se ven involucrados en algún problema, tienen alguien a quien recurrir. La función del tutor es facilitar la integración y posibilitar que los caso de acoso salgan a la luz», explica la experta.
Los institutos Castro Alobre y Faro das Lúas estrenan la Tutoría entre Iguales este curso pero no son primerizos en este tipo de iniciativas. Tienen en funcionamiento sendos programas de mediación y son los dos únicos centros de la comarca que forman parte de la Rede de Centros para una Convivencia Positiva, en la que se intercambian buenas prácticas y experiencias en materia de convivencia. «Tuvieron que hacer treinta horas de formación», explican desde el instituto de Vilanova sobre los dieciséis alumnos que ejercen actualmente de mediadores. Cuando hay un enfrentamiento en el centro y los protagonistas acceden a solventarlo a través de esta vía, acceden un aula reservada para esta función en búsqueda de un acuerdo. «Solo si se incumple, acuden a la dirección para pasar al sistema tradicional de correcciones», señalan desde un centro en el que también se entregan premios semestrales a las aulas que tengan el mejor Índice de la Paz.
En el caso de los más pequeños funcionan los apadrinamientos. En O Piñeiriño emparejan a los alumnos de sexto con los de primero, a los de quinto con los de segundo, a los de cuarto con los de cuatro y cinco años y a los de tercero con los de tres años para participar juntos en actividades con el objetivo de fomentar la relación entre niños de diferentes grupos e ir dándoles una responsabilidad.