Rock, naturaleza y el último eucalipto de la isla de Cortegada

r.e. / s.d. VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

S. Dorado

El Ameixa Rock animó Carrill con una potente descarga musical y viajes a la más pequeña de las Illas Atlánticas

07 sep 2026 . Actualizado a las 20:35 h.

Hay varios elementos que marcan la identidad carrilexa. Los afoghacristos disfrutan con su danza de las espadas; sienten ese trocito de paraíso que es Cortegada como parte de su propio cuerpo y presumen allá donde van de la almeja que crece en los parques de cultivo. El festival de música que este fin de semana se celebró en el entorno portuario carrilexo tiene bien marcado su origen en su ADN. Hablamos del Ameixa Rock, un proyecto nacido del empeño de un grupo de personas capaces de sortear todo tipo de obstáculos, de hacer todo tipo de esfuerzos, para mantener vivo un evento gratuito que llena Carril de noche y de día.

Los conciertos del sábado fueron todo un éxito. Un cartel variado, en el que se hizo hueco a artistas locales, emergentes y de gran escala, fue el responsable de una noche de música que arrancó a las siete de la tarde con DJ Klempner. Luego iban a llegar Boogies, Storrentos y Festicultores, que como siempre montaron una fiesta a su paso. Más tarde, de noche cerrada, se adueñaron del escenario Bala y The Eskarallas, la conexión punk perfecta entre Carril y Vilaxoán. El programa podría haber terminado ahí, y ya sería un gran programa. Pero este domingo, a mediodía, la música volvió a sonar, esta vez en la Praza da Liberdade. Le tocaba a Dos Hombres y Tercio.

Su música dio la bienvenida a tierra a los integrantes de los dos grupos que, a primera hora de la mañana habían partido de Carril rumbo a Cortegada. Y es que esa isla, otro de los símbolos de esta villa marinera, tuvo también su protagonismo en el programa. De la mano de la empresa Corticata, el Ameixa Rock programó varios viajes a la más pequeña de las Illas Atlánticas. En los recorridos del domingo por la mañana participaron alrededor de medio centenar de personas, la mayoría llegadas de otros puntos de Galicia, aunque también había cántabros y vascos dispuestos para inspeccionar la isla.

El recorrido por Cortegada fue enriquecido por las explicaciones de los guías, que narraron por ejemplo que en los últimos años se ha realizado una importante tala de eucaliptos en la isla. De hecho, solo se salvó uno de esos árboles, debido tanto a su imponente porte como al hecho de haber sido elegido por un ave de rapiña para instalar su nido. Ahora, es el único de su especie en una isla a la que periódicamente acuden técnicos ambientales para vigilar que esta especie invasora no vuelva a adueñarse del espacio.

Durante su visita a la isla, la embajada de amantes del rock pudieron comprobar, también, como un grupo de voluntarios de la Xunta procedía a restaurar varios caminos del lugar utilizando para ello concha de bivalvos para tratar de evitar la erosión de las mareas. También pudieron comprobar que esta es una isla muy viva, elegida cada vez más por distintos colectivos para realizar todo tipo de acciones. Ayer, un grupo de mujeres organizadas por un colectivo feminista de Catoira practicaban yoga en un lugar paradisíaco.

Tras el largo paseo, un refrescante baño puso el broche de oro a la visita. Llegaba el momento de retornar a Carril, donde buena parte de los asistentes a la excursión tenían pensado disfrutar del resto de la jornada. Todo, en nombre de la naturaleza y del rock.