O Salnés desborda talento: seis becados ponen rumbo hacia Norteamérica

SARA DORADO / Leticia Castro REDACCIÓN / LA VOZ

AROUSA

MARTINA MISER / MÓNICA IRAGO

La Fundación Amancio Ortega convocó una nueva edición de ayudas para que los jóvenes puedan cursar primero de bachillerato en Estados Unidos o Canadá. Entre ellos, cinco chicas y un chico de Arousa

25 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La comarca de O Salnés tiene una cantera cargada de talento. Es lo que se desprende de las becas para estudiantes que concede la Fundación Amancio Ortega y que este año ha seleccionado a seis arousanos: Aroa, Aitana, Gael, Sabela, Rebeca y Valeria, que cruzarán el charco el agosto que viene para cursar primero de bachillerato en Estados Unidos o Canadá.

No están nerviosos, la emoción copa ahora mismo sus mentes, sobretodo después de superar lo más duro del proceso. «Yo lo afronté con tranquilidad porque soy así, pero el proceso fue largo y complejo», reconoce Rebeca Martín, alumna del IES O Carril. De su instituto se presentaron seis personas al examen, solo lo superó ella: «Fueron cuatro horas de pruebas en una facultad en Santiago: desde lectura, hasta redacción... todo en inglés», cuenta. Ella se va directa a Canadá, destino que prefiere antes que EE. UU. : «Ya estuve mirando con mi madre, me parece más bonito», comenta.

Además del examen, se tiene en cuenta la media, es decir, que todos son unos alumnos brillantes: «Era la primera vez que me presentaba a algo así», comenta Sabela Toribio, del IES Castro Alobre. Sus amigos se enteraron antes que ella de que estaba seleccionada: «Fuimos a una visita con el instituto y cuando volvimos a clase vi que mis amigos estaban haciendo un esfuerzo por contenerse, ya que dije que no quería saber nada hasta que llegase a casa y estuviese con mis padres», comenta. No sabemos como, pero lograron contener la emoción y Sabela leyó el resultado en familia: «Nos pusimos a llorar y a gritar de la emoción», cuenta.

Aroa Abal, del IES Francisco Asorey de Cambados, también se enteró de una forma curiosa, con susto incluido: « Cogí el teléfono al salir de clase. Estaba tan nerviosa que no me veía en las listas, además yo suelo estar de las primeras por los apellidos... casi me da algo hasta que me di cuenta que no estaba mirando la lista correcta», explica ahora entre risas. Aroa y Aitana Morrazo son las dos únicas becadas que salen del mismo instituto: «Estamos en la misma clase pero nos enteramos semanas más tarde de que la otra estaba seleccionada», comentan.

El manejo del inglés es parte fundamental de la experiencia, idioma que domina perfectamente Aitana que tiene claro que le gustaría ser profesora de este idioma. Ella tiene un hermano pequeño al que, confiesa, echará de menos.

Y es que el apoyo familiar es fundamental para acompañar a los estudiantes en el proceso, que empezó en el mes de octubre y se resolvió a mediados de diciembre: «Mi padre me animó mucho, al igual que mi tía Ana», comenta Gael Pérez, del Sek Atlántico y vecino de Cambados. El joven tendrá que aparcar momentáneamente su pasión por el piragüismo para poner rumbo a EE.UU: «Ya hablé con mi entrenador —del Club Náutico O Muíño— y me dijo que no podía dejar pasar esta oportunidad, que es única en la vida», explica. Gael también se acuerda mucho de su abuelo Servando, con el que estuvo muy unido hasta su fallecimiento: «Me apoyaba mucho», apunta. Porque hay lazos que trascienden el tiempo y la distancia. Por eso Gael también tiene palabras de agradecimiento para Óscar Aragunde y Javier Pérez, profesor y orientador, respectivamente, en el CEIP San Tomé, donde estudió de pequeño: «Me acuerdo mucho de ellos porque me ayudaron en una etapa difícil».

Lejos de casa

Para casi todos es la primera vez que pasarán tanto tiempo lejos de su familia. Y es que una de las normas fundamentales del programa es que los padres no pueden ir a verlos mientras dure la experiencia, con el objetivo de que los participantes aprendan a valerse por sí mismos. Lo que se busca, igualmente, es que estén en una situación estable y no empiecen las dudas sobre abandonar.

Esta idea no amedrenta a Valeria Cáceres, estudiante del IES As Bizocas de O Grove, que el año que viene estudiará en Canadá. Valeria afronta la idea ilusionada, consciente de que la estancia le aportará grandes cosas más allá de lo académico. Ella seguirá cursando el itinerario de ciencias, ya que entre sus planes está estudiar Medicina, una idea que le ronda la cabeza desde la infancia: «Me ha hecho muchísima ilusión que me seleccionen, me parece una experiencia que va a ser increíble», asegura está adolescente con las ideas muy claras. Mejorará el idioma, conocerá otra cultura, disfrutará del deporte y hará nuevos amigos, «además podré convalidar asignaturas, a lo mejor me cuesta un poco más estudiar al volver e igual no me da la media», dice pensando en la carrera como médica, «no me importa porque también me gusta Fisioterapia y otras opciones similares», explica.

Son varios los que se refieren al programa académico, también porque se han estado informando por redes sociales, como Aroa Abal, quién refiere que las asignaturas «son mucho más prácticas que en España».

Proceso de vacunación

Una vez supieron que habían sido seleccionados, comenzó lo que muchos tildan como «lo peor del proceso»: el papeleo y el proceso de vacunación. «En mi caso tuvimos poco margen porque nos citaron ya en Navidades, que además mi familia las suele pasar fuera de casa», explica Rebeca Martín, quién añade que «aún encima conmigo se confundieron y me tuvieron que vacunar dos veces», cuenta ahora entre risas. Gael Pérez apunta que también tuvieron que enviar un vídeo de presentación y cubrir unas fichas con datos personales. «Yo aún terminé el proceso hace unos días» añade Sabela Toribio.

Entre eses documentos, tuvieron que responder a un buen número de preguntas con las que el programa busca conocerlos a fondo: desde a qué hora se levantan, hasta si les gusta hablar por las mañanas o no, o a qué hora suelen volver a casa. «Entiendo que es para que las familias nos conozcan y nos seleccionen», explica Rebeca. Porque los alumnos no vivirán en una residencia, sino con familias americanas con las que convivirán durante todo el año. «No estoy nerviosa porque todavía no sabemos datos tan básicos como en qué Estado vamos a vivir o quién es la familia», explica Aitana. Esos trámites tendrán que empezar a resolverse estos meses, ya que en marzo viajan ya ellos solos a Madrid para una convivencia de unos días en la que les darán más detalles: «Ahí ya conoceremos más al resto de seleccionados», apunta Rebeca.

Por lo pronto, con todo el curso por delante, los jóvenes seleccionados intentan tener los pies en el suelo para no despistarse y poder sacar cuarto de la ESO con todas las garantías: «Durante el día intento no pensarlo mucho para no distraerme; pero cuando me acuesto no puedo evitar darle vueltas a cómo será mi vida dentro de un año», añade Rebeca.

Y es que no es solo cambiar de país, sino de cultura,de idioma y de forma de vivir: «Estoy comiendo y me quedo pensando... cómo le voy a decir a la otra familia que me pasen el agua o cualquier cosa del estilo? Empiezo ya a darle vueltas al inglés», explica Sabela Toribio.

Los otros protagonistas

Está claro que quienes merecen toda la atención son los alumnos, pero ellos no hubiesen llegado a donde están, probablemente, sin el apoyo incondicional de las familias. Madres, padres y demás familiares, aunque en segundo plano, han ido dejando caer que el año se les va a hacer muy largo, pero que merecerá la pena con tal de ver a sus hijos e hijas cumpliendo sus metas.

«Orgullo» es la palabra que más repiten por teléfono, conscientes del esfuerzo que requiere lograr las becas. Y aunque la selección pille en una etapa complicada y confusa, en plena adolescencia, los seleccionados tampoco han dejado de poner en valor a sus familias y de reconocer, aunque sea con la boca pequeña, que van a echar mucho de menos pasar tiempo con los suyos.

Hubo mención a hermanos, pequeños y mayores, «a pesar de que nos peleemos mucho», comentan algunos, porque a veces es difícil, a esas edades, ponerle palabras al cariño. Pero a la hora de la verdad «sé que mis padres siempre van a estar ahí para lo que necesite y eso me tranquiliza» y «sé que ellos son felices si me ven cumplir mi sueño, aunque me vayan a echar mucho de menos», son mensajes que también se repitieron durante las entrevistas.

MARTINA MISER

  • Aroa Abal. IES Francisco Asorey. Esta estudiante conoció las becas de la fundación a través de su tío, quien participó en el mismo programa «hace muchos años, cuando tenía otro nombre». Él viajó a Utah, en Estados Unidos, donde según cuenta Aroa, vivió una experiencia increíble. Inspirada por su tío, la joven espera tener una experiencia similar. Por el momento, desconoce el Estado al que irá, como tampoco sabe qué familia la acogerá, lo que parece tener bastante claro es a qué se dedicará cuando sea más mayor: «Me gusta el márketing de moda, pero no descarto que allí me empiece a interesar otra cosa».
  • Aitana Morrazo.IES Francisco Asorey. «Estoy que no me lo creo, por eso la noticia tampoco me afecta tanto en el día a día», confesaba la joven. Aitana, que comparte clase con Aroa, es de las estudiantes que más claro tienen su futuro. Ella quiere ser profesora de Inglés, por lo que le viene de perlas este curso en el extranjero. De la existencia de las becas de la Fundación Amancio Ortega se enteró «por una compañera de Inglés a la que el año pasado se la dieron», comentaba. Fueron sus padres quienes le dijeron que había sido seleccionada y dice que, en un primer momento, no se lo podía creer: «Tuve que comprobarlo».

MARTINA MISER

  • Sabela Toribio. IES Castro Alobre. Dice estar «más ilusionada que nerviosa» a la hora de afrontar la experiencia. La estudiante, que confía en su buen nivel de inglés, espera que su estancia en Estados Unidos le ayude a seguir perfeccionando el idioma y a decidir hacia donde quiere encaminar su futuro. Cree que las asignaturas son «muy diferentes» a las de España, lo que quizá le ofrezca la posibilidad de interesarse por algo nuevo. Aunque con dudas en la cabeza, Sabela sabe que le gustan las ciencias y la tecnología, así que por su mente pasa ser piloto.

MARTINA MISER

  • Rebeca Martín. IES O Carril. A Rebeca Martín no la dominan los nervios. De su instituto iniciaron el proceso seis alumnos, aunque solo ella consiguió aprobar el examen de cuatro hora de duración. Dice que fue «tranquila» porque quería aprobar «pero si no se daba, no pasaría nada». Rebeca sabe que se va a desenvolver como pez en el agua en Canadá, porque ya tiene experiencia lejos de casa: participó en una experiencia Erasmus que la llevó a Sicilia y que recuerda con mucho cariño: «Quiero ir ya y ver lo que pasa», comenta.

LETICIA CASTRO

  • Valeria Cáceres. IES AS Bizocas. Estudiante de cuarto de la ESO en el instituto meco, Valeria Cáceres afronta el proceso con «muchísima ilusión». Viajará a Ontario, Canadá, donde espera aprender mucho y poder regresar con una buena media con la que cumplir su sueño de estudiar Medicina. Las asignaturas, cree, no serán un problema, porque el nivel escolar es parecido al español. Mientras tanto, Valeria continuará estudiando inglés para conseguir el certificado C1, de los más altos, antes de que comience la experiencia.

MONICA IRAGO

  • Gael Pérez. SEK Atlántico. Este cambadés deja claro que no está nervioso, pero sí que no se lo esperaba. Gael Pérez agradece a la Fundación Amancio Ortega la oportunidad de formación que se abre ante él y explica cómo conoció las becas: «Por una de mis tías, que me habló de ella». En cuanto a gustos e intereses, Gael, que no sabe a ciencia cierta qué quiere estudiar, dice sentirse muy interesado por la Medicina, pero también por la Farmacia y la Biología. A mayores, como persona curiosa que es, también le llama la atención la Historia.