Rubiáns brinda un recetario para conseguir las camelias más hermosas

La Voz VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Camelias de la exposición celebrada este fin de semana en Rubiáns.
Camelias de la exposición celebrada este fin de semana en Rubiáns. MARTINA MISER

Abelardo Barcala, que ha ganado dos veces la insignia de oro en el concurso-exposición internacional, explica cómo cuidar la planta de la forma más adecuada

12 ene 2026 . Actualizado a las 07:35 h.

Fue con su padre con quien dio Abelardo Barcala sus primeros pasos en el mundo de la camelia. A los 18 años, el vilagarciano dedicaba buena parte de su tiempo libre a estas flores, aprendiendo a distinguir variedades y descubriendo los secretos para conseguir las camelias más hermosas. Sus conocimientos han tenido premio: ha ganado dos veces la insignia de oro en el concurso exposición internacional. Con semejante currículo, no es de extrañar que las organización de la muestra de la camelia que este fin de semana se celebró en Rubiáns pensase en él para impartir un taller sobre los cuidados que necesita esta planta. Se desarrolló ayer por la tarde, en el centro social en el que las flores de casi una treintena de expositores ponían un colorido contrapunto al ambiente gris que reinaba en el exterior.

Era ese gris tan característico de Galicia: gris de enero, gris de lluvia. «A la camelia le gusta mucho la lluvia», dice Barcala. De hecho, a pesar de la delicadeza de sus pétalos, esta flor responde con toda su belleza al invierno gallego. «Lo que no le gusta a la camelia son los encharcamientos», sigue explicando Barcala, que indica que es fundamental que el terreno en el que crece el árbol esté bien drenado. En verano, cuando la lluvia escasea —y cada vez escasea más en Galicia— es cuando el cultivador de camelia tiene que dedicar tiempo a regar. La ventaja es que, siendo como es una gran amante del agua, la planta no es exigente: «Se puede regar a cualquier hora del día. Y se puede regar por arriba, por abajo... Para ella el agua no es problema», señala Barcala.

Resueltas las dudas sobre el agua, hablemos de los nutrientes de unas plantas que necesitan «un buen abonado». Barcala señala que hay productos especiales para las camelias, abonos de liberación lenta que van alimentando al árbol «según a este le haga falta». Lo que es fundamental, explica el cultivador, es escapar de una práctica muy extendida en tiempos, pero que no hace más que provocar enfermedades. «Hay gente que recoge todo lo que cae del árbol, hojas, pétalos, flores marchitas, hace compost y luego lo usa para abonar el camelio. Eso es lo peor que se puede hacer», dice Barcala.

Él sabe bien que la camelia «quiere un terreno limpio». Lo que le sobra al árbol, dice, debe ser retirado cuanto antes del entorno de la planta. De lo contrario, se crea el caldo de cultivo perfecto para el hongo ciborinia, cuyo efecto no se tarda en dejar sentir: «Es el que hace que los pétalos de la flor salgan como oxidados, amarronados o negros», explica Barcala. Así que recomienda una escrupulosa limpieza bajo los árboles. En su caso, que tiene un jardín con más de 2.200 ejemplares, invierte hora y media cada día en esa acción, imprescindible para garantizar una belleza libre de imperfecciones a las flores.

 Y es que Abelardo siente una pasión desmedida por las flores. «Hay otra gente que quiere tener camelios por el árbol. Es importante tener en cuenta qué es lo que se quiere a la hora de abordar la poda». Y es que la poda es otro de los asuntos a los que se debe prestar atención si hablamos de cuidados de los camelios. «Se puede podar en cualquier época del año, claro que si lo haces cuando empiezan a salir los capullos, te vas a quedar sin flor», bromea Barcala. «Si lo que quieres es flor, tienes que dejar que tenga ramas desde abajo. Mis árboles son así, con ramas desde el suelo y una altura máxima de 2,5 metros».

Tallos largos y flores que crecen mirando al Norte, trucos de ganador

Durante la charla ofrecida en Rubiáns, Abelardo Barcala también compartió con su audiencia algunos secretos que marcan la diferencia a la hora de presentar flores a un certamen. En primer lugar, señaló, hay que escoger los mejores ejemplares que crecen en el árbol y que suelen ser, por una cuestión de luz, los que brotan mirando al Norte. Cuando se van a recoger es importante no ser cicatero a la hora de cortar el tallo: es mucho mejor que este mida diez centímetros que cinco, ya que ayuda a la flor a mantenerse mejor. Una vez cortada, la camelia debe colocarse en una esponja húmeda para ser trasladada.