El puente festivo y la lluvia disparan el atractivo del Fexturrón en Vilagarcía
AROUSA
El parque de atracciones navideño registró ayer tarde un rotundo lleno
07 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Año tras año, la pista de hielo es la atracción estrella del Fexturrón, el parque navideño que florece en Fexdega cada año, cuando llega diciembre. El éxito de la atracción es fácil de entender: algunos hemos crecido viendo en series y películas que la Navidad es más Navidad si la vivimos sobre patines. Otros han crecido, ya, con la tradición de deslizarse cada diciembre en Fexdega, porque la visita de la pista de hielo a Vilagarcía se remonta a hace ya unos años.
Sea cual sea el grupo de edad que nos corresponda, da igual. Lo cierto es que en esta atracción del recinto de A Maroma proliferan, un sábado por la tarde, padres y madres que aleccionan con paciencia y todas las precauciones a su prole, pero también grupos de mozalbetes y de rapazas que vuelven por unos instantes a esa infancia que tienen prisa en dejar atrás haciendo malabares sobre las cuchillas de los patines, intentando cabriolas y riendo. Benditas risas. Hay también, y no conviene olvidar a ese grupo, quienes deciden saltar la valla de madera que rodea la pista como quien se enfrenta a su último miedo, a un reto personal. Para cumplir con esa misión autoimpuesta cuentan con la ayuda de las auténticas reinas de la pista, unas focas de vivo color naranja que tanto sirven para llevar a los niños y las niñas más pequeños e inseguros, como para dar cierta estabilidad a los adultos que no saben, o creen que no saben, deslizarse sobre el hielo.
La pista es la joya de la corona del Fexturrón, que este sábado ha vivido una jornada de abarrote. La lluvia ha convertido este parque de atracciones a cubierto en un paraíso para las familias, que encuentran allí una buena oferta de actividades. Se puede patinar, sí. Pero también se puede disfrutar de una animada sesión en los coches de choque. O de terapéuticos saltos en todo tipo de camas elásticas. Por no hablar de los vertiginosos viajes en el Dragón, o las vueltas infinitas en las cadenas...
Entre atracción y atracción puede surgir el hambre, o la sed. Y para saciar esos apetitos se despliegan varios puestos en los que comprar todo tipo de dulces: de garrapiñadas a chuches que algunos rapaces se meten en la boca, a puñados para poder asir con firmeza el artilugio con el que se disponen a pescar patitos de plástico en un río de mentira. Y de nuevo, benditas risas las suyas.
Para madres y padres, las tardes de Fexturrón pueden resultar agotadoras. Pero también tienen un lugar en el que reponer fuerzas, ya que en el recinto hay una cafetería cuyas mesas estaban, ayer a media tarde, completamente abarrotadas. Una amplia carta de bebidas, de dulces, de bocadillos aguardaba la marabunta que aún estaba por llegar. Y que seguramente seguirá llegando durante los próximos días, en los que las jornadas de asueto dejan a la rapazada sin clase.