Los automovilistas vilagarcianos han puesto de moda dejarlas pegadas en las farolas de los alrededores de la estación de revisión de vehículos
25 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Con esto de las etiquetas de la ITV, el personal por norma general suele optar por una de estas decisiones: o saca la vieja, la enrolla para no pegarse con la cola y la tira en algún lado —es de esperar que en el recipiente correspondiente— o bien mantiene las viejas en el parabrisas y coloca la nueva en alguna de las zonas sobrantes procurando que no reste visibilidad al conductor.
Esas dos opciones son las que se suelen tomar en general pero, para algunas cosas, queda claro que Vilagarcía es particular. Y para muestra lo que sucede en los alrededores de la estación de ITV que está en el polígono vilagarciano de Trabanca. Allí, las farolas llevan algunos años siendo el lugar elegido para dejar las pegatinas antiguas. Son decenas las que allí se agolpan, unas encima de otras y en varias farolas porque el espacio es limitado y las modas, incontrolables.
Lo cierto es que la operación tiene su intríngulis porque a la inspección anual del automóvil se suele ir solo y, para dejar la pegatina antigua en la farola, el conductor tiene que bajarse del coche, subir a la acera y pegarla. No hay constancia de si los automovilistas en cuestión suelen ir el día antes por la zona para encontrar el huequecito adecuado para colocarlo o si alguno llega incluso a hacerse un selfi.
Modas, en fin, como aquella de los candados en los puentes para sellar amores, es de imaginar que adolescentes. Vilagarcía, por supuesto, tampoco se libra de ese fenómeno con el puente de Vista Alegre como objetivo principal. Mejor, sin duda, que aquella que aparecía en los cuentos y novelas de antaño y en la que se grababa a punta de puñal en el tronco de un árbol un corazón con el nombre de los enamorados en su interior. Aunque, en esto del amor, el «Escarlata te quiero», pintado en lila sobre una pared blanca que brillaba hasta hace poco en un edificio vilagarciano es imbatible. Y sin pegatinas.