La almeja de Carril y el reto de los kiwis

La Voz VILAGARCÍA

AROUSA

El actor y humorista Carlos Blanco dio el pregón de una fiesta que repartió 3.000 kilos de un bivalvo que nace donde se encuentran las aguas del río Ulla y de la ría de Arousa

10 ago 2025 . Actualizado a las 20:01 h.

Muchos años llevaba la organización de la Festa da Ameixa do Carril invitando a Carlos Blanco a leer el pregón. Muchos años llevaba el actor teniendo que declinar la invitación por una u otra cosa. «Desculpade», dijo el veterano actor cuando, por fin, tomó la palabra para bautizar oficialmente la edición número treinta de un certamen gastronómico que gira alrededor del marisco que crece allí donde las aguas del Ulla se abrazan con las del mar, dando lugar a unas almejas «ricas, saborosas, saudables e tamén, pícaras».

Blanco, cuya geografía vital está irremediablemente a la ría, echó mano del humor y de la nostalgia —no hay mejores armas— para abordar cuestiones de todo pelaje: desde aplaudir la apuesta de Vilagarcía por la bicicleta, hasta pedir sentidiño en el uso de las bombas de palenque. Se detuvo, también, en el paisaje, dejando vagar los ojos por la vecina isla de Cortegada y recordando la lucha librada por Carril para defenderla de todo tipo de ataques. «Hoxe estamos nunha loita semellante. Vouno dicir baixiño: Altri Non». La conselleira do Mar, Marta Villaverde, se mantuvo impasible ante una reivindicación que afloró en varias ocasiones «porque estamos preocupados, porque hai moita riqueza aí», según explicó Blanco.

Para hablar de la almeja, «da pouca que vai habendo, que o cambio climático irá moi ben para o turismo pero non para o marisco», se apoyó el humorista en uno de sus más famosos monólogos, en el que una mariscadora de A Illa ofrecía kiwis a Belén Esteban. Sobre las risas del público, lanzó el pregonero un «desafío»: «Que para o ano poñades kiwis con ameixa». De momento, este año el marisco, del que se cocinaron 3.000 kilos —unas 8.500 raciones— se sirvió á mariñeira. Los comensales, entre los que estaba la estrella Michelin Lucía Freitas, pudieron disfrutar del manjar más cómodamente que otras veces: los sistemas preventa de tiques funcionaron y solo hubo colas ante los dos puntos de despacho de raciones. Vale, hacerse con un plato de almejas llevó su tiempo. Pero, al fin y al cabo, todo lo bueno se hace esperar.