El lobo ha podido devorar hasta una treintena de potros en O Salnés

Serxio González Souto
serxio gonzález MEIS / LA VOZ

AROUSA

Ana Retamero

Los criadores en Castrove: «Con eles hai que convivir, e teñen a súa función, pero temos que buscar solucións porque comen á nosa conta»

24 ago 2023 . Actualizado a las 21:05 h.

Si hay que prestar oídos a lo que relatan los ganaderos del entorno de Meis y Poio, en el monte Castrove —uno de los mayores espacios naturales de O Salnés, que comparten ambos municipios— habita al menos una pareja de lobos desde hace unos cuatro años. En el 2019 fue, precisamente, cuando su presencia saltó a la luz pública a raíz de una serie de ataques y varias incursiones que tocaron incluso núcleos habitados como Mosteiro, y As Salcelas. Los últimos datos oficiales que acaba de facilitar la Consellería de Medio Ambiente confirman la actividad del legendario cánido en tierras de Arousa. De los 85 avisos que el departamento autonómico registró a lo largo del 2022 en Pontevedra, siete de ellos se produjeron en Meis, a los que se suman otros dos en Poio. Su frecuencia no alcanza la de lugares como Cercedo-Cotobade o Dozón, con 16 y 10 alertas, pero sí se sitúa en un segundo nivel dentro de la provincial, a la altura de plazas como Vila de Cruces o A Estrada.

De acuerdo con el censo del lobo ibérico en Galicia, elaborado entre los años 2021 y 2022, en la comunidad se distribuyen 93 manadas con capacidad para reproducirse. La más cercana a O Salnés se encuentra en O Barbanza, pero por razones obvias el desplazamiento entre ambas comarcas les resultaría imposible. Aunque un ejemplar puede recorrer hasta 80 kilómetros en un solo día, la persistencia de sus ataques en Castrove hace pensar en una presencia permanente, no en visitas puntuales. La consellería, de hecho, ha detectado otros 37 grupos sin potencial reproductor demostrado, y en ellos podría englobarse la pareja de Meis.

Más allá de los balances oficiales, las cifras sobre el terreno apuntan a magnitudes mayores. Así lo indica el ganadero Esteban Rey, quien asegura que la rapa das bestas que el fin de semana se desarrolló en A Escusa, en el límite entre Meis y Poio, aporta información muy distinta; «Practicamente todos os poldros que naceran no monte este ano foron atacados polo lobo. De feito, só quedaron dous animais, que se salvaron porque foron quitados do monte a tempo. Calculamos que puideron morrer ata trinta exemplares. Algúns chegamos a velos, con tres ou catro días de vida, pero moitos nin sequera chegas a miralos, porque cando sobes igual ves que a besta que estaba preñada pariu, pero do poldro xa non hai rastro».

Los siete ataques que sí fueron registrados en Meis el año pasado afectaron a otras tantas reses. Pero no generaron ninguna ayuda por parte de la Xunta. «A min denegáronme catro, e aínda non sei por que», reconoce Rey.

Esteban Rey, ganadero: «Co lobo hai que convivir, e ten a súa función, pero temos que buscar unha solución porque come á nosa conta»

Los estudios elaborados por la Xunta demuestran que, a diferencia de lo que sucede en las poblaciones orientales, el lobo que habita el área occidental de Galicia se alimenta fundamentalmente de ganado. Esteban Rey cría caballos en el monte Castrove y vacas en A Armenteira. En su opinión, no se trata de erradicar al mayor depredador salvaje que sobrevive en Europa, pero sí es necesario buscar soluciones que hagan viable esa convivencia.

«Non creo que haxa que acabar con el. O lobo é parte da fauna, hóuboo toda a vida, e cumpre a súa función, tamén positiva, porque cando o necesita tamén é carroñeiro; o que non pode ser é que estea comendo á nosa conta. Como di o refrán dos vellos, cada un chora por onde lle doe», razona Rey, quien apunta fórmulas que sería preciso explorar en busca de un equilibrio: «Unha das formas sería que desen permisos para cercar o monte e poder botarlles uns mastíns que defendesen os cabalos e o gando», propone. Sobre la mesa existen ayudas, y Medio Ambiente ha puesto sobre la mesa 1,7 millones de euros este año. Sin embargo, el conflicto con el Gobierno central sobre la estrategia del lobo, que Galicia no ha suscrito, deja por el momento en el aire otros 4,3 millones, y los gastos de protección y compensación para los ganaderos son cuantiosos.

Así las cosas, la rapa de A Escusa se celebró el pasado fin de semana con potros que fueron trasladados a Castrove desde otros montes. «Nesta rapa —añade Rey— entraron en torno a unhas setenta bestas, que son as que están no monte. Pero os poldros tivemos que traelos doutros lugares porque para nós, así, é imposible poder criar poldras novas dun ano para outro».

De poder garantizar la supervivencia de los ejemplares jóvenes, el criador calcula que Castrove podría sostener perfectamente una cabaña de 150 caballos, en lugar de los setenta, entre ellos solo dos potros, que lo habitan en estos momentos. «A verdade é que temos un problema grave, porque a xente, o que fai con toda a lóxica, é quitalos do monte», concluye el ganadero, quien insiste en que está de acuerdo en la necesidad de conservar el lobo: «Sempre que non se lles vaia das mans, e iso é o que está a pasar».