En mayo de 1993 nacía la «comarca piloto» de O Salnés, integrada por siete municipios: Vilagarcía fue «excluída» y A Illa, en aquel momento, aún no era concello
02 may 2023 . Actualizado a las 05:00 h.«Vilagarcía no es nada sin la comarca, y la comarca no está completa sin Vilagarcía». Javier Gago pronunció estas palabras el 7 de abril del año 2000. Hablaba el regidor socialista de Vilagarcía en el salón de plenos de Cambados, donde se habían reunido 79 concejales de todo O Salnés para dar la bienvenida a ese foro a la primera ciudad de Arousa. Se corregía, en aquel momento, un error cometido años atrás, cuando la Xunta, embarcada en el plan de comarcalización de Galicia, había decidido dejar a la Perla de Arousa fuera de la asociación de sus ayuntamientos vecinos.
La Voz de Galicia lo publicaba el 2 de mayo de 1993, hace hoy treinta años. «La Xunta deja a Vilagarcía fuera de la futura comarca de O Salnés». El director de planificación, Andrés Precedo Ledo, explicaba en el periódico que «la inclusión de O Salnés en la segunda tanda de comarcas piloto se debe al consenso alcanzado entre los distintos municipios que la integran: Cambados, O Grove, Vilanova, Sanxenxo, Ribadumia, Meaño y Meis. Es decir, aquellos que integran la Mancomunidade do Salnés, que ya en diversas ocasiones se ha preocupado de reclamar el estatus de comarca. Interés del que, según Precedo Ledo, Vilagarcía ha carecido».
En aquel momento, la Xunta no tenía nada claro qué hacer con la población de mayor tamaño de la orilla sur de la ría de Arousa. Andrés Precedo, que antes de encargarse de elaborar el mapa comarcal para la Xunta había asegurado en un informe que Vilagarcía había de ser la cabecera de la comarca Arousa-Salnés —de la que, por otra parte, excluía a Sanxenxo y O Grove, que adscribía a las Terras de Pontevedra—, daba en su propuesta de 1993 un giro radical y apostaba por hacer de la Perla de Arousa el eje de otra comarca, que podría estar constituida por los ayuntamientos de Caldas, Portas, Catoira, Valga y Pontecesures.
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Quizás en aquella decisión pesase la falta de simpatía con la que, en el año 1993, se miraba a Vilagarcía desde O Salnés. Baste, como ejemplo de ello, las palabras pronunciadas por el entonces alcalde de Cambados, Santiago Tirado. «Vilagarcía siempre se relacionó con Arousa. Solo con el hospital [se reclamaba en aquel momento la construcción de un hospital comarcal] se dieron cuenta de que en O Salnés también vive gente». Recogía La Voz que, en opinión de Tirado, «desde siempre y desde diversos estamentos de Vilagarcía se ha fomentado el distanciamiento, cuando no la insolidaridad, con la comarca recién creada». Aludía el cambadés al «constante ánimo de Vilagarcía por acaparar servicios en detrimento de los demás municipios». Apelaba, también, a «razones objetivas para que Vilagarcía siga su camino y O Salnés otro». El valle comparte una esencia basada en la agricultura, la pesca y el turismo. «En cambio, sostiene Tirado, Vilagarcía se define más bien por la industria, el comercio y los servicios».
La Perla de Arousa, sin embargo, no se rindió. En los meses sucesivos, desde Ravella se encargaron estudios para argumentar el derecho de la ciudad a formar parte de la nueva comarca piloto. Ejemplo del mismo fue el informe elaborado por los técnicos municipales y aprobado en pleno en julio de 1993. El alcalde Javier Gago explicaba que dicho trabajo iba a ser remitido a la Xunta para que corrigiese «o erro cometido coa nosa exclusión. Os vilagarciáns non estamos dispostos a perder parte da nosa identidade que está ligada inevitablemente ao Val do Salnés e ás súas xentes».
Habían de pasar aún unos cuantos años para que Vilagarcía pudiese formar parte de la comarca de O Salnés. Su incorporación al pleno de la entonces llamada Fundación Comarcal —al que ya se había incorporado el recién nacido ayuntamiento de A Illa— se produjo el día 7 de abril del año 2000. Para entonces, los recelos con los que desde el valle se miraba a la ciudad parecían haberse aplacado lo suficiente, y el entonces alcalde de Cambados, José Manuel Cores Tourís fue el encargado de dar una calurosa bienvenida a Vilagarcía al pleno de la fundación.
Durante los últimos 23 años, la Mancomunidade de O Salnés se ha esforzado para acabar con las viejas rencillas, las desconfianzas mutuas y otras muestras de mala vecindad y ha logrado articular en el imaginario popular la noción de comarca. Aunque quedan grandes cuestiones pendientes, como conseguir articular una red de transporte público que dé respuestas a las necesidades de vecinos y vecinas de la orilla sur de Arousa, en otras cuestiones se han dado pasos enormes. Basten dos ejemplos: la conversión de O Salnés en un destino turístico único y potentísimo y el desarrollo de ambiciosos planes de fomento del empleo que parecen estar dando resultado. Eso sí: a esta comarca aún le queda mucho futuro por delante.