«A miña ilusión era ter un posto e un cupo fixos para poder ver os mesmos pacientes»
AROUSA
Irene Espasandín, natural de Zas y residente en Santiago, siempre quiso ser médica de familia. Con 31 años y tres como adjunta decidió presentarse al concurso de méritos para especialistas en primaria. «A miña ilusión era ter un posto e un cupo fixo para poder ver aos mesmos pacientes e atendelos mellor», cuenta cuando se le pregunta por qué se presentó al proceso. Sus tres años como doctora en el Sergas fueron intensos. El primero le tocó bregar, antes de tiempo y en plena pandemia, con mayores infectados de covid en la residencia norte que se montó en Santiago. Después ejerció en el centro de salud de Xuño (Porto do Son) y se curtió en urgencias del Clínico de Santiago, donde tuvo once contratos en un año.
Cuando le tocó elegir destino para su plaza tenía claro que no quería una ciudad y que le gustaba estar cerca del mar. Finalmente optó por el centro de salud de Cambados, donde hará cuatro mañanas y una tarde —al ser una plaza deslizante—, además de dos guardias, en principio, en su PAC. No descarta, a mayores, alguna guardia localizada para todo el área. «Tardei dez minutos en elixir praza e o conselleiro hoxe [por ayer] me dixo: ?Acórdome de ti?. En Cambados hai dous equipos e o hospital está a once minutos». El verano fue muy complicado en el área con descubiertos que dejaron a ambulatorios y PAC sin médico. «Iso daba un pouco de medo, pero en Noia cheguei a ter 95 pacientes nunha xornada. Primaria está moi mal por todos os lados», subraya. Irene está feliz, aunque admite que «pode ser chocante ter xa unha praza fixa».