A Armenteira: de cabeza a la romería

Rosa Estévez
rosa estévez MEIS / LA VOZ

AROUSA

El entorno del monasterio recuperó el bullicio de su fiesta más tradicional

20 abr 2022 . Actualizado a las 10:07 h.

Fue terminarse la Semana Santa y el cielo se encapotó y el termómetro bajó varios grados. Quizás sea la forma que tiene la primavera, la menos rutinaria de las estaciones, de mandarnos volver a los ritmos de siempre tras unos días de descanso. Pero antes de hacerle caso, los vecinos de O Salnés tenían este lunes una última cita a la que atender, un último rito que cumplir: reencontrarse con la Virxe das Cabezas por primera vez desde que en el 2020 el covid irrumpió en nuestras vidas. La encomienda fue tomada en serio por miles de personas que subieron hasta A Armenteira para disfrutar de una romería que forma parte del ADN de la comarca.

«Hai moita xente. Isto é unha volta á normalidade total», decía la alcaldesa de Meis, Marta Giráldez, en plena fiesta. La regidora socialista, que iba a participar en la misa solemne de la una de la tarde y la posterior procesión, no ocultaba cierta emoción al ver la gran cantidad de personas que llenaban esta aldea de Meis. Los bares rebosaban gente, las carpas de las pulperías estaban animadas aunque aún faltaba un rato para la hora punta, los puestos de tentempiés, dulces y churros compartían espacio con los que despachaban las velas y los exvotos que iban a ser ofrecidos. «Aquí, el que más se vende es el de la cabeza, porque es la tradición», explican. Las testas de cera, que se comercializaban a 2,5 euros la unidad, son una ofrenda de quienes padecen todo tipo de males de cabeza. En la mesa, junto a los rostros impasibles de hombres, de mujeres, de niños y niñas, se observaban piernas, brazos, torsos, ojos o pechos. «En realidad, se le puede ofrecer el que cada persona necesita», explica la mujer que atiende este establecimiento ambulante.

En el interior de la iglesia, todos esos miembros de cera son depositados en las andas de la Virxe das Cabezas, que mira a la multitud que la acompaña con rostro asombrado: pareciera que, tras el parón del covid, ya no contase con volver a ver a todos esos fieles juntos, celebrando con ella su día. Pero ahí estaban. Y como suele ser habitual en esta romería, hablamos de gente de todas las edades: esta es una cita que tiene un significado muy especial para los jóvenes de O Salnés. El domingo por la noche, se celebró en el entorno del monasterio la Festa da Xuventude, y mucha rapazada durmió en tiendas de campaña desperdigadas por las fincas que rodean A Armenteira. Por la mañana, en sus campamentos preparaban churrasco y jugaban al balón mientras el santuario se llenaba y se vaciaba al ritmo de los horarios de las misas. A quienes habían pasado la noche en el lugar se sumaban, a esa hora, todas las pandillas que, cargadas con mochilas y calzadas con botas de andar, subieron a pie hasta el monasterio, una tradición a la que se apuntan también hombres y mujeres algo menos jóvenes, pero sobrados de espíritu. No es de extrañar que la de la Virxe das Cabezas sea, sin ninguna duda, la romería de los tenis y la ropa deportiva.