«Antes de abrir la barra habrá que echar cuentas, a ver si compensa»

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Martina Miser

El Plan de Hostalaría Segura es acogido con muchas dudas por el sector; en Vilanova, el Concello toma las riendas y organiza en tiempo récord el curso reclamado a los trabajadores

15 sep 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El auditorio Valle Inclán, en Vilanova, se convertirá, hoy mismo, en un centro formativo para los hosteleros de la localidad. Ahí ha organizado el Concello, a contrarreloj, una doble sesión del curso que deberán realizar cocineros, camareros y responsables de los negocios hosteleros para cumplir las exigencias del Plan de Hostalaría Segura elaborado por la Xunta de Galicia. Un documento marco que clasificará los establecimientos de la comunidad en dos niveles, en virtud de las medidas que adopten contra el covid-19. En Vilanova, el alcalde quiere que la mayoría de los establecimientos alcancen el máximo nivel, señalizado con dos «cunchiñas», lo que les permitirá mantener un 75 % de aforo interior y trabajar la barra incluso en caso de que la sexta ola del covid-19 asome por la puerta. Los locales que opten por cumplir unas exigencias más bajas -una única concha- verán más limitadas sus opciones.

Para obtener las dos conchas, explicaba ayer el alcalde Gonzalo Durán a los hosteleros locales, será preciso que el personal de hostelería realice un curso de cuatro horas: hoy mismo se realiza la jornada formativa, en horario de mañana y de tarde. A disposición del personal debe haber máscaras FFP2, que en el caso de Vilanova serán facilitadas por el Concello, procedentes de un lote enviado hace meses por unos vilanoveses desde Suiza. Los trabajadores, que dispondrán de ropa de trabajo específica, deberán también pruebas diagnósticas periódicas y para ello, el Concello de Vilanova ha gestionado con algunas farmacias locales una rebaja en el precio de las mismas. Por lo demás, los locales deben contar con un medidor continuo de CO2.

Estas son algunas de las exigencias planteadas para poder abrir la barra, aunque sea a medio gas, ya que la distancia entre clientes debe de ser de metro y medio. Todo ello provocó que ayer, en buena parte de la comarca, los hosteleros hiciesen números. «A barra é moi importante; en condicións normais podía ser ata o 60 % da caixa», explican desde el bar A Perla, en Vilagarcía. En Casa Samuel, en Meis, comparten la importancia de recuperar un espacio que, en este local, tiene un protagonismo especial. «Cando renovamos puxemos unha barra grande; á xente da aldea gústalle», sentencia el responsable de este local.