Las horas de entrada y salida se llenan de apreturas por los protocolos
06 oct 2020 . Actualizado a las 05:00 h.Covid-19, lluvia, prisas y coches. Tras la relativa tranquilidad que, por el momento, ha deparado el inicio del curso han llegado los apretones del día a día. Una de las circunstancias que ha traído de la mano la pandemia es el especial protocolo que hay que seguir a la hora de recoger y de que los chavales entren en el colegio. Una circunstancia que ha puesto frente al espejo que, pese a lo que se podía esperar, los accesos a algunos de los centros son bastante deficientes.
En A Lomba, por ejemplo, el Concello de Vilagarcía ha reaccionado con rapidez y pretende retranquear el muro del recinto exterior de los colegios para intentar evitar que entre padres, coches, autobuses, niños y paraguas ya no surja un brote, sino que haya un desgracia por algún empujón inoportuno entre tantas apreturas. La hora de la salida de ayer, en la que lluvia hizo acto de presencia, fue el mejor ejemplo de unos problemas que se han multiplicado con la irrupción del dichoso virus.
Algún padre del CEIP Rosalía de Castro, en Carril, también ha publicado fotografías en las redes sociales denunciando los aglomeraciones ante la entrada en los días de lluvia.
Y en el CEIP O Piñeiriño fue uno de los lugares en los que antes actuó el gobierno local de Vilagarcía. Allí el protocolo marca que muchos de los alumnos deban acceder al centro por la entrada que está en la rúa Pedrido Morla. Un lugar peligroso puesto que está situado tras una curva.
Ante el indudable riesgo que presentaba la situación, el Concello decidió que tanto a la hora de entrada como a la de salida el carril que baja desde la zona del pabellón de Fontecarmoa hacia el colegio estaría cortado par que los chavales y sus progenitores puedan utilizar sin problemas la calzada puesto que las aceras en ese lugar tienen poco más de un metro de ancho y es imposible que no se produzcan aglomeraciones.
Con el tiempo justo
¿Qué sucede? Que los policías que deben tanto colocar la valla que prohíbe el paso durante esos minutos como regular los pasos de peatones que dan acceso al centro llegan tras haber hecho lo mismo en otros centros escolares, con lo que en muchas ocasiones su comparecencia se produce justo cuando es la hora de entrada, o incluso cuando ya ha sonado el timbre, y esa labor de prevención se queda en nada, con la consiguiente preocupación de los progenitores, que no entienden que una buena idea se pueda quedar en un intento baldío por la falta de efectivos