¿Cuánto vale la Festa do Marisco?

El Concello invierte casi un millón de euros en una celebración crucial para la economía local


o grove / la voz

Arrancó en el año 1963, cuando el concepto de la desestacionalización turística ni siquiera existía. La Festa do Marisco nació en octubre, cuando se abría la veda marisquera y las delicias del mar de Arousa llegaban a su mejor momento de forma y sabor, como una manera de promocionar el producto. Casi sesenta años después, la gran cita gastronómica de Galicia ha causado baja debido a un virus, el covid-19, que ha logrado erradicar de nuestro día a día todo aquello que huela a multitudes. Y si algo tiene la Festa do Marisco es que es capaz de mover a miles de personas hacia la ría de Arousa cuando el otoño ha comenzado. Que la celebración meca es un motor que tira de la economía grovense y cuyos efectos balsámicos se extienden más allá de O Bao es una verdad aceptada por todo el mundo. Años de experiencia demuestran que los grupos que paran en las carpas de O Grove se alojan en hoteles tanto de la localidad como de otros municipios del entorno; que cuanta más gente hay en la calle, más opciones de venta tienen los comercios. Pero más allá de esas impresiones, faltan datos. Lo reconoce el alcalde, Jose Cacabelos, quien indica que en los planes de su Gobierno figura elaborar un estudio económico de la fiesta. Una prospección científica que permita saber «cuánto retorno tiene cada euro que invertimos en la fiesta». Es decir, cuánto vale la celebración gastronómica.

 Los números de una fiesta millonaria. El pasado miércoles, en la reunión celebrada por el Consello de Turismo de O Grove, el alcalde ofreció un primer avance de las cuentas de la edición del año pasado. El gasto realizado por el Concello en el evento rozó, en 2019, el millón. En concreto, fueron 970.000 euros los que se destinaron a la que fue, por facturación y por raciones vendidas, la tercera mejor fiesta de la historia: se repartieron 145.000 raciones por las que se facturaron 736.000 euros. Una simple resta permite saber que la fiesta ha generado un déficit de 236.000 euros. Desde el gobierno local reconocen que la cifra es elevada y que habrá que ajustarla, pero matizan: de ese total, 226.000 euros responden a la inversión en las actividades culturales que envuelven el certamen gastronómico, y en las que se ha puesto un énfasis especial en los últimos años, desde que el Concello decidió impulsar un Festival do Marisco con bandas importantes, capaces de atraer hacia el recinto de O Corgo a gente joven. Y es que la fiesta corría el riesgo de envejecer y no encontrar relevo generacional. Sin esa inversión, el capítulo de gastos e ingresos estaría prácticamente equilibrado: la diferencia sería de 10.000 euros, una cantidad «asumible» que permite al Concello asegurar que la fiesta, dejando la Cultura a un lado, casi casi, se autofinancia.

Un 8% del gasto municipal. La inversión que se realiza en la Festa do Marisco supone, según cálculos realizados por el propio Concello, uno de los capítulos de gasto más importantes de la Administración local. En 2018, la cifra alcanzaba el 8 % de las inversiones municipales. Y no es de extrañar: al Ayuntamiento le corresponde poner a funcionar, durante más de una semana, un restaurante con capacidad para servir a 6.000 comensales al mismo tiempo. Por esa razón, desde la oposición reclaman conocer con tiempo y detalle las cuentas de este evento. El gobierno considera que esa información ya se está ofreciendo puntualmente y con transparencia: los datos comunicados en la reunión del miércoles son, dicen, «o primeiro paso para a publicación da conta detallada, tal e como se vén facendo dende hai cinco anos, tentando botar luz sobre un evento tan fundamental para O Grove, malia que durante décadas non se coñecían as súas cifras».

 Ochenta contratos directos y un iceberg. Para atender las carpas, la Festa do Marisco suele contratar a unas ochenta personas que se encargan de las cajas, las cocinas, la limpieza y la seguridad. Todos esos trabajos bajo carpa no son más que la punta del iceberg del empleo relacionado de una u otra forma por la fiesta. Y es que gracias a ella se mantienen numerosos contratos en hoteles, restaurantes, bares y otros negocios de raíz turística, como los barcos de recreo o las empresas que ofertan actividades de ocio y tiempo libre en la localidad.

400.000 euros que se van a notar en las lonjas. La fiesta nació para promocionar los excelentes productos del mar gallego. Aunque durante algunos años ese objetivo fue perdido de vista -o al menos de ello se quejó en su día el sector pesquero y marisquero-, hace ya bastantes ediciones en las que se ha puesto el énfasis en garantizar la relación directa del producto que se sirve en las carpas con el mar que se puede ver desde las mismas. Según los datos de la edición del 2018, los últimos conocidos, a la adquisición de marisco en las lonjas gallegas destina el Concello de O Grove alrededor de 400.000 euros. Casi medio millón del que una parte importante se queda en casa. Así, la lonja de O Corgo, junto a la que se despliega el recinto festivo, absorbe unos 70.000 euros, según los datos facilitados por la cofradía. Pero el marisco se adquiere también en otras lonjas del entorno. «A festa si que se nota, sobre todo nos prezos de especies como a navalla», explica Ruperto Costa, el patrón mayor de Cambados. El año pasado, de Tragove salieron las 4.000 vieiras que se comercializaron en las carpas. «Un bo lote» que este año tendrá que buscarse otro comprador.

Un milagro desestacionalizador. Con el paso de los años, la Festa do Marisco de O Grove ganó valor: además de ser un escaparate magnífico para mostrar las exquisiteces de nuestros mares -el último producto descubierto por la fiesta es el cangrejo real- la celebración se convirtió en un inesperado polo de atracción turística. Su intensidad es tal, que ha logrado que en O Grove la temporada turística, que en el resto de la comarca se cierra casi a mediados de agosto, se prolongue durante dos meses. Según el Balance do Turismo en Pontevedra presentado por la Xunta de Galicia a principios de este año, el 60 % de las personas que visitaron la localidad en el 2019 lo hicieron fuera de los meses del verano. Esa cifra puede resultar sorprendente, incluso desconcertante, si se pierde de vista el poder de convocatoria de la Festa do Marisco. Una celebración capaz de colapsar los accesos a la localidad como en los domingos más calurosos del mes de agosto.

¿Cuánto gastan los turistas? Sobre este capítulo faltan datos objetivos. Hay que ir nueve años atrás, cuando la crisis económica galopaba con fuerza, para disponer de un estudio sobre el gasto diario realizado por los visitantes de las carpas. Según un informe realizado en 2011 por el Patronato de Turismo Rías Baixas, cuyos técnicos realizaron entrevistas a pie de carpa, el 82% de los asistentes a la fiesta gastronómica reconocía un gasto modesto: menos de 50 euros al día. Claro que el 2011 queda ya muy atrás, y que en los últimos años se había notado una cierta mejoría, tanto en los niveles de consumo como en la duración de las estancias en la localidad grovense. El alcalde de O Grove, Jose Cacabelos, considera que ha llegado la hora de hacer un estudio serio sobre esta cuestión, para conocer el retorno de la fiesta. «Es algo costoso, pero hay que hacerlo», dice. Solo así podremos saber, de verdad, cuánto vale la Festa do Marisco do Grove.

 «A Festa era unha semana de verán en pleno outono; agora é puro inverno»

El pulso del sector turístico de O Grove es mínimo. Aún quedan hoteles abiertos, aguardando por unas reservas que no acaban de entrar al ritmo deseado. Algunos establecimientos con tradición en la localidad, como La Noyesa o el Puente de La Toja, han decidido cerrar sus puertas. «Desde mediados de septiembre la actividad ha sido mínima, y la verdad, no creo que este año venga a venir mucha gente. Tal y como están las cosas, a la gente no le apetece arriesgar y moverse», explican desde los locales que han preferido cerrar sus puertas y cruzar los dedos para «poder abrir en Semana Santa».

Pero el negocio turístico es, en O Grove, mucho más que los hoteles. Los restaurantes mantienen cierto optimismo de cara al próximo fin de semana. Confían, básicamente, en el público de proximidad, que ponga rumbo a O Grove para disfrutar de su entorno y de sus manjares. El éxito de la operación va a depender, en buena medida, del tiempo que haga.

En eso mismo piensan los responsables de las empresas de barcos de pasaje que operan en O Grove. El sector ha vivido un verano de mínimos. Algunas empresas han decidido interrumpir ya la campaña, pero otras tienen previsto mantenerla hasta finales de octubre, aunque sea con un único viaje al día y asumiendo pérdidas. La no celebración de la Festa do Marisco es, para este sector, un descalabro más. «Para nós, era como unha semana de verán no medio do outono; agora é puro inverno».

 

Cacabelos: «El Marisco es un evento único, intentar hacer un programa alternativo sería engañar a la gente»

El alcalde de O Grove, José Cacabelos (PSOE) no oculta el orgullo por cómo su equipo ha gestionado hasta el momento la crisis sanitaria. «Con transparencia, con serenidad y dando información a los vecinos», dice. Estos días, Cacabelos, como el resto de los grovenses, echará de menos la Festa do Marisco.

—Este está siendo un año negro para el sector turístico...

—La situación económica, este año, está directamente asociada con la situación sanitaria. O Grove basa su economía en el mundo del mar, que de momento va salvando los muebles, y en el turístico, que se está viendo muy afectado. En mayo, las expectativas eran pésimas, muy malas. Pero, finalmente, julio, agosto y septiembre se han comportado bien. La ocupación hotelera ha sido de un 70 % respecto al año pasado, y la restauración ha estado entre un 75 y un 80. Creo que no son malos datos para la situación en la que estamos. Obviamente, el resultado económico del año, no va a ser bueno: ha faltado Semana Santa y el Marisco. Somos conscientes de que el invierno es muy largo, y de que muchas familias acumulan en verano recursos para vivir en el invierno. Y este año va a ser difícil. De ahí que estemos trabajando para sacar herramientas que mejoren el comercio local y bonos para fomentar el consumo.

—¿No tardaron en suspender?

—Una de las consecuencias de la crisis sanitaria es que las decisiones se toman a corto plazo, las planificaciones no se pueden hacer a meses vista, y por eso agotamos hasta el último momento. Pero el protocolo covid es incompatible con el Marisco. La nuestra es una fiesta en mayúsculas, que se contrapone a los aforos limitados y a las limitaciones... En todo caso, no me parece muy responsable que haya agencias que sigan vendiendo el Marisco en plena segunda ola de la pandemia.

—Ha recibido críticas por no organizar un programa alternativo.

—Se barajaron muchas fórmulas alternativas a la Festa do Marisco. Pero la fiesta es un evento gastronómico único, consolidado, que se caracteriza por marisco de calidad, con un recinto propio, una estructura propia, música, diversión, alegría, cultura... Decidimos no hacer nada alternativo porque, sinceramente, no hay nada alternativo a la Festa do Marisco y no queríamos engañar a nadie. Por muchas advertencias que se hicieran, habría gente que seguiría viniendo a O Grove buscando una fiesta que no iba a encontrar. Y no nos engañemos: la gente viene en octubre aquí por la fiesta, igual que en julio va a Pamplona por los sanfermines. Si se cancelan, Pamplona, que es una ciudad con muchos atractivos, no sería ese foco de atención que es gracias a su fiesta. Nosotros también tenemos nuestros atractivos, e invitamos a la gente a que nos visite y los disfrute.

—¿Habrá Marisco 2021 o habrá que reformular la fiesta, como ya apuntan algunas voces?

—Nosotros estamos trabajando ya en la fiesta del año que viene, y de hecho en unos días vamos a resolver el tema del concurso de carteles. El 2021 es año Xacobeo, así que puede ser un año de gran recuperación económica. Pero todo eso va a depender de la situación sanitaria. Nosotros queremos ofrecer, de nuevo, el modelo de fiesta que lleva años funcionando. Pero el simple hecho de que nos planteemos si vamos a tener que cambiarlo da idea de la incertidumbre que lo envuelve todo hoy en día. Hay que ver cómo evolucionan las cosas, cuál es el escenario sanitario. Porque, de lo que este gobierno no tiene ninguna duda, es de que la salud es lo primero, y de que la situación en la que estamos no es ninguna broma.

La oposición critica la falta de alternativas

Desde el PP de O Grove consideran que el gobierno de Jose Cacabelos ha incurrido en dejación de funciones en lo que a la Festa do Marisco se refiere. «Es increíble que desde el Concello no se haya hecho nada para intentar vender la fiesta e intentar atraer gente. Es más fácil quedarse sentado y no hacer nada que pensar maneras para ayudar a unos sectores que son claves en la economía del pueblo», explican los populares. Como el resto de los grupos de la oposición, creen que O Grove se merecería tener un programa alternativo que proyectase idea de celebración y gastronomía.

El BNG tiene la certeza de la «pérdida cuantiosa» que supondrá para O Grove la no celebración de la Festa do Marisco. Recuerdan que desde finales de junio se sabía que la celebración no iba a tener lugar, y cree que desde entonces el gobierno local tuvo tiempo para coordinar con hostelería y demás negocios turísticos un modelo de fiesta alternativo. Organizar zonas de aparcamiento, publicar una lista de restaurantes participantes y las especialidades de cada uno y hacer promoción de proximidad eran algunas acciones posibles. «Non se fixo nada. O Concello deixou aos hostaleiros orfos».

Desde Esquerda Unida consideran que la no celebración de la Festa do Marisco supone un batacazo económico. Y lamentan que el gobierno local no haya hecho nada para intentar paliar el golpe. El contexto es complicado, dicen, pero entienden que se deberían haber desarrollado eventos que permitiesen mantener, en el contexto covid en el que nos movemos, «o espírito da festa». La formación considera que hay que mirar hacia delante. «Da a impresión de que estes grandes eventos van ter que cambiar; temos que adiantarnos e empezar a repensar o modelo da festa».

Muchas razones para visitar la localidad

Tanto el alcalde, como los concejales de la oposición, como los hosteleros, no se cansan de repetir que, pese a no haber Festa do Marisco, sigue habiendo muchas y muy buenas razones para visitar O Grove en este arranque de octubre. Empiezan ese recorrido por lo más obvio: el marisco. Es verdad que no hay ni carpas, ni conciertos, pero si una constelación de restaurantes dispuestos a preparar y servir producto de primera calidad. Para digerir una abundante y sabrosa comida, ofrece O Grove una gran variedad de rutas por las que estirar las piernas y despejar el espíritu. Visitar el Museo da Salazón, el Acuario de Punta Moreiras o subirse a los barcos de recreo que siguen ofreciendo paseos por la ría de Arousa son otras de las alternativas que esta localidad arousana pone a nuestro alcance. «O Grove es un lugar excelente para venir a disfrutar de un fin de semana», decía estos días el alcalde Jose Cacabelos, dirigiéndose sobre todo al público gallego. Y es que, por más que intentemos olvidarnos de él, el covid-19 acaba entrando en el discurso. O Grove ya había decidido centrar sus esfuerzos en atraer a visitantes de otros puntos de Galicia. Y esa decisión cobra todo su sentido a la vista de cómo están las cosas en Madrid, origen de una gran cantidad de los visitantes que acuden a la villa meca durante su fiesta de octubre.

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