Gritos de madrugada, golpes al mobiliario urbano... Los vecinos de Duque de Rivas y Arapiles alertan de un creciente problema de seguridad en la zona
05 ago 2020 . Actualizado a las 05:00 h.«A las cinco de la mañana te despierta un silbido. Y a partir de ahí, todo va a peor». Parece el inicio de una historia de miedo, y algo de eso hay en lo que aseguran estar viviendo vecinos de las calles Duque de Rivas y Arapiles. Desde hace unos meses, esas dos rúas, situadas en el centro de Vilagarcía, a un puñado de metros de la plaza de Ravella, se han convertido en territorio conflictivo. Los vecinos lo atribuyen a la existencia en ese entorno de varios pisos dedicados al trapicheo, unos inmuebles que, afirman, están generando un tráfico de problemas que consideran que hay que atajar cuanto antes.
«Conflicto puede haber en cualquier momento, del día o de la noche», relatan los vecinos, que piden que no se publiquen sus nombres, «por si acaso». «La gente tiene miedo. Porque las personas que vienen a la calle no siempre están en el mejor estado. ¿Y si te cruzas con uno en un mal momento?», se preguntan. Especialmente durante la noche. Es entonces cuando todo se escucha mejor.
Muchas veces empieza con un silbido. «Los que vienen llaman al telefonillo, y si no los oyen o no les abren, empieza el problema». Comienza entonces una escalada de enfado que se traduce en golpes a los contenedores, al mobiliario urbano, incluso a las lunas de los comercios que hay en la zona.
Solos, o en grupo, los frustrados clientes pueden mantener la tangana durante un tiempo variable, hasta que les abren o hasta que se cansan. «Esta misma semana, durante la noche, estaban dándole golpes a todo. Luego se calmaron un momento y se sentaron en un banco, y justo entonces pasó la policía. Les dijeron que se pusiesen las mascarillas y siguieron adelante», dicen los vecinos. No quieren que sus palabras se interpreten como una crítica a los agentes, porque no se trata de eso. «No sabemos ni qué herramientas tienen para solucionar una situación así», matizan. «De lo que se trata es de que alguien tiene que frenar esta situación cuanto antes, hacer algo para cortar esto, porque si no el problema va a seguir creciendo». Que la presencia policial se incrementase en esa zona del casco urbano podría ser una solución, ya que podría incomodar a los autores de esos tumultos nocturnos.
Desde el Concello de Vilagarcía aseguraban ayer no tener constancia de la existencia de ningún problema de seguridad ni en Duque de Rivas ni en Arapiles.