Alas para volar hacia un mundo mejor

Cris Villegas sabe que no hay mejor inversión que la que alimenta la creatividad, por eso desde el espacio que dirige en Vilagarcía impulsa acciones para ayudarnos a sacar el arte que todos llevamos dentro


vilagarcía / la voz

Cris Villegas creció en Palencia, en una tierra preñada de joyas del románico. Creció aprendiendo a amar el arte gracias a las charlas en las que auténticos sabios le explicaban cómo acercarse a los cuadros, cómo mirarlos, cómo entenderlos. En aquellas charlas que absorbía con auténtico deleite comenzó a escribirse la historia de esta mujer, cuyo carácter polifacético se resiste a las etiquetas. Es pintora. Es profesora. Es, sobre todo, una militante convencida de que a través de la belleza y del trabajo artístico se puede ayudar a cambiar el mundo, a hacerlo mejor y más habitable.

Ese espíritu transformador e irreductible alienta el «Proyecto alas», una iniciativa en la que trabajaba desde el 2018. «Para mí, la naturaleza es muy importante», dice. Y como prueba esgrime sus cuadros, en los que tantas veces ha captado la belleza de los animales más pequeños, de los más grandes. «Este proyecto surgió de la impotencia que sentimos todos ante lo que está ocurriendo con el medio ambiente. La contaminación, el plástico que está en todas partes...». Convencida del poder transformador del arte, y de que «si todos aportamos un poquito de lo que sabemos hacer» lograremos construir un futuro mejor, decidió utilizar la creatividad como el arma cargada de futuro que es y creó en su estudio de Vilagarcía unas elegantes alas. Unas alas que bien podrían ser de un ángel. O de la mítica Victoria. Tenía grandes planes para ese cuadro-photocall. Pero entonces el covid-19 irrumpió en escena, transformando nuestra cotidianidad en un paraíso perdido, expulsándonos a un mundo nuevo condensado entre cuatro paredes.

Esa soledad impuesta llevó a Cris Villegas a volcarse en una de las cosas que mejor hace: espolear la creatividad de los otros. Utilizando las redes sociales, embarcó a muchas personas anónimas en todo tipo de retos artísticos: desde encerrar el mundo en un dibujo del tamaño de una moneda, a convertir latas de conserva en obras de arte, o a decorar con buen gusto unos saquitos usados de té.

Esos proyectos colectivos y sencillos, libres de todo tipo de aspiración, ocuparon a Villegas en un momento extraño. «Creo que la mayor parte de los artistas que conozco no estamos pintando esta temporada, estamos como bloqueados», dice ella. Pero entonces se produjo una llamada. «¿Te das cuenta de todo lo que ha pasado durante este tiempo? La naturaleza se ha regenerado en estos dos meses de una manera increíble, demostrándonos lo poquito que necesita». Delfines en Venecia, la niebla contaminante que ha dejado de cubrir las grandes urbes del mundo... Todas esas señales sirvieron a Cris Villegas para reorientar su «Proyecto Alas». «Decidí darle un giro, y he empezado a hacer fotomontajes». Y ha comenzado a regalar alas a amigos, artistas, a creadores, a los que solo pide a cambio «que me envíen una foto libre de autor».

Son muchos los nombres que figuran ya en la lista de ángeles del medio ambiente de Cris Villegas. Algunos sobradamente conocidos, como el de Marta Sánchez, Antonio Carmona, Uxía, António Franchini, Alejandro Jato, Encarna Lago, Soledad Penalta... Otros tienen menos proyección pública, pero nos remiten todos ellos a un mundo de arte y creación, de investigación, de ideas y de discursos críticos. «Más de sesenta personas han participado ya en este proyecto», en el que Villegas ha arriesgado mucho. «Yo no soy ni fotógrafa ni diseñadora gráfica», recalca. Ella es una artista, aunque la palabra no acabe de gustarle por lo sobreexplotada que está, que ha decidido «dar visibilidad a la necesidad de cuidar el medio ambiente».

El «Proyecto Alas» podría ser, también, un alegato en defensa de la creatividad, ese concepto que Cristina acaricia con sus pinceles y con su apuesta vital. «La cultura es lo que nos puede dar alas en estos tiempos de confinamiento», explica. Y la que nos puede ayudar, también, a trazar un futuro mejor. «Hay que trabajar la creatividad, desarrollar todo aquello que contribuya a ella», porque entre sus letras no solo se esconde el talento de los pintores o de los músicos. Ahí radica también la chispa mágica capaz de hacer un gran descubrimiento científico, o el diseño de un invento revolucionario.

De la creatividad y de cómo gestionarla sabe mucho Villegas, que está tras algunos de los eventos artísticos más prestigiosos desarrollados en los últimos tiempos en O Salnés. De su imaginación y de su empeño han nacido iniciativas tan sorprendentes como el homenaje que la comarca rindió a Joseph Beuys en forma de un sinfín de sillas. O el carrusel de acciones que desplegó para acercar el trabajo de Lita Cabellut, una de las grandes figuras del arte contemporáneo, a los habitantes de las Rías Baixas. Lo hizo, como siempre, para darnos alas. Es el primer paso para aprender a volar. Cuando lo hagamos depende de nosotros.

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