Del pacto de don Olimpio a Caixa Connection

José Ramón Alonso de la Torre
J.R. Alonso de la torre REDACCIÓN / LA VOZ

AROUSA

MARTINA MISER

La banca vilagarciana marcó la historia de la ciudad a finales del siglo pasado

18 may 2020 . Actualizado a las 10:06 h.

Les contaba el domingo pasado que en los años 60 había dos grandes bancos en Galicia. Uno era el de Olimpio Pérez, con sede central en Santiago, y el otro el Banco Pastor de Pedro Barrié de la Maza, con sede en A Coruña. Las dos entidades tenían un pacto para no instalarse donde ya hubiera una sucursal de la otra. En Vilagarcía, estaba el banco de don Olimpio, primero en un local que daba a las calles Méndez Núñez y Romero Ortiz y finalmente en la plaza de Galicia, donde acabaría convirtiéndose en el Banco Gallego.

Aquella Vilagarcía era un auténtico emporio industrial donde aún funcionaban la fábrica de conservas de Crespo, Rivas y Varela, la metalúrgica de estaño Mensa, la empresa de transformación de wolframio Mequinsa, la importante factoría de industria naval La Atlántica o las formidables fundiciones Alemparte. No era lógico que hubiera bancos gallegos sin presencia en la ciudad.

El Pastor no tenía sede en Vilagarcía hasta que don Olimpio rompió el pacto y abrió una sucursal de su banco en Muros, donde el «monopolio» de la banca gallega lo tenía el Pastor. Al enterarse de tamaña «desvergüenza», don Pedro decidió que se había acabado aquel pacto decimonónico entre caballeros, que hoy hubiera sido un escándalo en la Unión Europea, y abrió sucursal en Vilagarcía de Arousa. Era el año 1967 y empezaba la historia moderna de la banca vilagarciana.