José Ramón Caldas: «Con un autónomo, cae toda su familia»

ana barcala PONTEVEDRA / LA VOZ

AROUSA

RAMÓN LEIRO

Empresario desde los 24 años, defiende las ventajas de emprender después de cumplir los 50

01 mar 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

La vida de José Ramón Caldas está vinculada desde sus inicios laborales al mundo de los autónomos. Con tan solo 24 años montaba el taller de automoción que, con cambios de ubicación, sería su medio de vida hasta su jubilación. Esa experiencia personal, que comenzó por acercarle al mundo del asociacionismo sectorial, está en el origen de APE, la Asociación de Autónomos y Pequeñas Empresas de Galicia, con sede en Pontevedra.

Son varias las líneas de trabajo que mantienen abiertas para prestar todo tipo de apoyo y asesoramiento a quienes optan por el mundo del emprendimiento como salida laboral. El porcentaje se disparó tras la crisis de 2008. Sobre todo en personas mayores de 50 años. «La mayoría de los que perdieron su puesto de trabajo ve más fácil emprender un nuevo proyecto por su cuenta que volver a ser asalariados». Y José Ramón Caldas les apoya. «A esa edad tienes la formación necesaria, los conocimientos del sector en el que quieres emprender y energía suficiente para hacerlo con éxito. Por supuesto que es la mejor opción». De ellos el 77% son mujeres. «Porque ellas demuestran tener mucha más iniciativa».

Según los datos que maneja APE a nivel provincial 8 de cada 10 trabajadores en la provincia son autónomos. «No es una vida fácil. Hay que estar permanentemente pensando en mañana, siempre con la cabeza despejada y activo porque de ello depende no solo tu futuro sino el de toda la familia».

Y es que para José Ramón Caldas una de las principales dificultades que deben afrontar los autónomos a la hora de poner en marcha un nuevo proyecto es la financiación. Considera que las administraciones respaldan suficientemente el emprendimiento pero falta «confianza bancaria». No puede ser, dice, que cuando «te aprueban el crédito quien firme sea tu padre o tu suegro como avalistas. Eso significa que si las cosas van mal, cae contigo toda la familia. Esta es la realidad del autónomo que nadie ve».

Formación para competir

Por eso defiende que la formación es fundamental. Desde APE Galicia organizan de forma constante cursos que permitan a los autónomos estar más preparados y ser más competitivos. «Tienen que mentalizarse de que es imprescindible si el objetivo es mantenerse y lograr una mayor rentabilidad en sus negocios».

Lo dice por experiencia propia. Caldas reconoce que en su trayectoria profesional no todo fueron éxitos. Llegó a tener una plantilla de 13 personas, pero una crisis barrió todo el esfuerzo y tuvo que empezar de cero. «Esto es el día a día de un autónomo, por eso yo siempre digo que cuando se nota en la caja que las cosas no van bien hay que darle una vuelta al negocio, reorientarlo de otra forma y tomar una decisión antes de que nos lleve a la ruina».

Y es que para un autónomo apenas hay garantías. «Son todas para los trabajadores por cuenta ajena. Pero el emprendedor, por lo general, tiene ese otro espíritu creativo, esa necesidad de sentirse libre y no dirigido por un jefe o un superior».