Mar no mató al berberecho de la ría

El juzgado desestima una demanda penal presentada por los parquistas de Carril contra la consellería, a la que culpaba del desembarco de la marteilia en las costas


vilagarcía / la voz

En 2012, Arousa se despertó en medio de una pesadilla: el berberecho, uno de los bivalvos sobre los que se sostiene el sector marisquero, estaba desapareciendo de los bancos de la ría. No tardó mucho en descubrirse qué estaba ocasionando la mortalidad de esta especie: un parásito, la marteilia, que nunca antes había sido detectado en el berberecho. Hasta entonces. El origen del problema tampoco tardó mucho en ser determinado: la zona del fondo de la ría, entre Carril y Os Lombos, parecía ser la zona cero en de la plaga. Había llegado hasta aquí de alguna manera, probablemente en marisco importado e infectado que había acabado en las aguas del mar arousano.

Los parquistas de Carril fueron de los primeros en sufrir un problema que pronto se extendió por la ría de Arousa e incluso por las de Pontevedra y Vigo. La agrupación de cultivadores carrilexos decidieron, ante la dimensión del problema, tomar medidas legales. Y denunciaron a la Xunta por la vía penal al entender que no había cumplido con diligencia su tarea de control de las especies introducidas en depuradoras, en los propios parques de cultivo y en todo tipo de bancos. El juzgado rechazó el argumento. Y los parquistas presentaron una alegación sobre la que ya se ha posicionado la Audiencia de Pontevedra. Este órgano ha vuelto a desestimar la reivindicación de los parquistas.

¿Qué falló?

Entiende la Audiencia Provincial, en primer lugar, que este asunto no debería haber seguido el curso de la vía de lo penal. Apunta, también, que en la denuncia presentada por los parquistas «no se constata ni se señala por el recurrente la vulneración de disposición alguna protectora del medio ambiente que pueda atribuirse a la Administración competente al autorizar las inmersiones [de marisco] tras la comprobación de que reunían los requisitos, ni la existencia de un peligro o perjuicio, que se requiere que sea grave, para la salud de las personas o el equilibrio de los sistemas naturales, imputable a una supuesta falta de control». Por otra parte, en la denuncia «ni se señala siquiera qué inspecciones o controles de carácter obligatorio se omitieron por parte de la Xunta». Apunta el tribunal que todo lo contrario: cuando se detectó la presencia de marteilia y su tremenda incidencia, «se puso en marcha un programa de control extraordinario a raíz de estos hechos, y se realizaron informes técnicos y se adoptaron las medidas oportunas como la suspensión temporal de la actividad extractiva». «Ni consta cual es la causa concreta de la aparición de la bacteria marteilia, de cuya presencia existe constancia en ostras y mejillón desde los años setenta».

La vía civil y administrativa

Tras todas estas consideraciones, el tribunal recuerda que la aplicación del derecho penal «se reserva a aquellas conductas que, superando la legalidad, alcancen la arbitrariedad e injusticia que requieren los tipos penales», algo que a su entender no ocurre en este caso. De todas formas, el mismo texto indica que los demandantes pueden recurrir a acciones civiles y administrativas si lo consideran adecuado.

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