Alberto Varela: «Todos somos necesarios»

El alcalde socialista tiende la mano a la oposición en su investidura con mayoría absoluta


VILAGARCÍa / LA VOZ

La corporación municipal de Vilagarcía depositó ayer sobre Alberto Varela la responsabilidad de ejercer como alcalde de la ciudad hasta el 2023. Privada de cualquier misterio, dada la cómoda mayoría absoluta que los socialistas cosecharon el 26M, el interés de la sesión se centró en los detalles y las formas, así como en el discurso que el regidor pronunciaría tras barrer a sus contrincantes en las urnas. Sus palabras fueron conciliadoras, con una invitación a trabajar en común para alcanzar «os retos con maiúsculas» que se despliegan ante la capital arousana. Un empeño en el que su despacho, afirmó el regidor, estará abierto, su mano, tendida, y su voluntad, dispuesta a «traballar todos xuntos»: «Os diferentes puntos de vista sen dúbida enriquecerán o camiño a seguir, e por iso -insistió- é tan necesario que todos os grupos da corporación nos apliquemos nesa tarefa».

Pero dar cera requiere pulirla. Por eso, Varela pide también responsabilidad en sus propuestas a la aminorada oposición municipal. Lo mismo que «sensibilidade cara ás demandas dos veciños de Vilagarcía ás outras Administracións coas que teremos que colaborar, con independencia da cor política de quen a goberna circunstancialmente», apostilló el alcalde socialista, en clara referencia a la Xunta y a su largo listado de asignaturas pendientes con la ciudad. En este sentido, Varela no se privó de traer de nuevo a colación la intermodalidad, el transporte público, el desdoblamiento de la carretera hacia Pontevedra o, por supuesto, el nuevo centro de salud.

Todo esto lo fue desgranando el alcalde una vez consumada la votación. El candidato socialista recabó el respaldo de sus doce concejales. Los cinco del Partido Popular votaron a Alfonso González Gallego y la aspirante de Marea da Vila, María de la O Fernández, lo hizo por sí misma. El resto, Lucía César Veloso, por el BNG, Suso López, por En Común, y David Oliveira, por Ciudadanos, se decantaron por el voto en blanco.

El salón de plenos, lleno hasta la bandera. En las primeras filas, los seis alcaldes que precedieron a Alberto Varela al mando de Ravella: los socialistas José Luis Recuna, Javier Gago (digiriendo todavía lo que acababa de suceder en Catoira, municipio en el que ejerce como secretario), Enrique León y Dolores García, y los populares José Luis Rivera Mallo y Tomás Fole Díaz. Muy cerca de ellos, el senador Modesto Pose y los diputados autonómicos Xulio Torrado y Marta Rodríguez Arias. Y un paso por detrás, varios de los concejales que ayer cesaban en sus funciones y no ocuparán ya ningún asiento. A todos ellos quiso agradecerles Varela su labor.

Por lo demás, las habituales diferencias a la hora de acatar la Constitución. El alcalde optó por la promesa, Gallego y Oliveira lo hicieron por el juramento, María de la O Fernández se impuso la tarea de ser «a voz da veciñanza», Lucía César Veloso empleó la fórmula del imperativo legal en nombre del interés de los vilagarcianos, y Suso López recurrió a un breve discurso en pos de una sociedad justa e igualitaria, guiada por la lealtad al pueblo, que requirió, como colofón solicitado por la secretaria, el expreso acatamiento de la Carta Magna.

Es de subrayar, por último, la nueva topografía del pleno, dominada totalmente por la docena de ediles socialistas, que cubren la base de la U en la que se ordenan sus asientos y se extienden por sus dos alas. A la derecha del PSOE se sientan el BNG, En Común, Marea da Vila y Ciudadanos. A su izquierda, los cinco munícipes del Partido Popular. De los 21 concejales que conforman la corporación vilagarciana, once se estrenan en este cometido. Mayoría absoluta, por lo tanto, para los debutantes.

El BNG, En Común y Cs votaron en blanco mientras PP y Marea da Vila lo hacían

por sí mismos

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