Un escultor tras la motosierra

Rosa Estévez
rosa estévez VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Ramón Leiro

Marcos Mariño solo necesita un poco de tiempo y un tronco para dar una lección de arte sorprendente

20 may 2019 . Actualizado a las 07:57 h.

Si tiene que ponerse una etiqueta, Marcos Mariño se presenta como «escultor gallego». Una tarjeta directa y sencilla con una cualidad extraordinaria: ruge. Porque Marcos Mariño es escultor, sí. Pero su herramienta de trabajo es la motosierra. Armado con ella, convierte todo tipo de troncos en obras de arte. Y su destreza en el manejo de tan peculiar cincel le ha valido ya unos cuantos reconocimientos. «Soy el único español que participa en certámenes internacionales. He estado en el Campeonato de Europa, pero como no soy futbolista eso no me causa ningún problema», dice tirando de ironía.

Su fino manejo de la motosierra le ha permitido participar en concursos en Chile, Inglaterra, Rusia, Lituania, Estados Unidos... Y ahora prepara un viaje a Canadá. La calidad de su trabajo le ha servido, también, para ser nombrado embajador de la marca de maquinaria Husqvarna, para la que viaja por el mundo haciendo demostraciones de todo lo que puede hacer una buena motosierra. En una de esas incursiones, Marcos Mariño llegó ayer a Vilagarcía, de la mano de Madeco y de la exposición que esta empresa vilagarciana realizó en Fexdega, en el marco de una feria de utensilios para el hogar.

Allí, Marcos hizo una de esas cosas que suelen dejar al público boquiabierto: en apenas media hora de trabajo convirtió un tronco en un águila de porte majestuoso. Luego empleó el resto de la jornada en construir un banco, también tallado con detalle. Porque, aunque no parezca posible, lo cierto es que una motosierra, en manos de un artista, alcanza niveles de filigrana.

«Yo tengo la ventaja de que soy escultor, estudié en el Mestre Mateo y tengo los volúmenes en la cabeza», cuenta Marcos. Lleva veinte años tallando madera. Y hace cuatro, por casualidad, descubrió a la que se ha convertido en su principal herramienta de trabajo. Fue cuando le encargaron algunas de las tallas gigantes del Parque dos Sentidos, de Marín. Desde entonces, la sierra no ha parado de trabajar.