Dos peluqueras y una esteticista tendrán que cerrar sus negocios el peor día, al ser elegidas presidentas de mesa
14 may 2019 . Actualizado a las 05:00 h.Cuando a Marta Martínez le llegó la notificación de que le había tocado la peor lotería, la de ser presidenta en una mesa electoral, no se lo podía creer. El 26 de mayo es época de comuniones y ya entonces, hace de eso un par de semanas, tenía una decena de reservas de clientas para esa jornada. A partir de ahí comenzó su aventura para intentar convencer a quien corresponda del tremendo daño que le supondrá tener que colgar el cartel de cerrado, para ir a atender una mesa electoral como presidenta. Imposible, los distintos recursos le han sido denegados. El trabajo no es una razón para eludir la responsabilidad, le han contestado.
Lo más curioso del asunto es que Marta no está sola en su pelea. Ya se han puesto en contacto con ella otra peluquera, que en su caso tiene su establecimiento en Dena, y la propietaria de un centro de estética en Barrantes. Tienen el mismo problema: han salido elegidas en el sorteo como presidentas de mesa para unas elecciones que se celebrarán en la temporada álgida de trabajo. «Parece que es un sabotaje», bromea Marta, que lleva dos semanas muy preocupada. «Ni aunque me dieran doscientos euros por ir me compensaría», explica. Más allá de la cantidad de dinero que pueda ingresar o no por la jornada de trabajo, lo que más le preocupa a esta peluquera de Armenteira son las consecuencias que pueda llegar a tener.
Ha tenido que ir colocando a las clientas que le habían reservado cita para el 26 de mayo por otros establecimientos de la zona y podría darse el caso de que alguna decidiera no regresar al salón de su peluquería tras el forzado cambio de planes. Una de ellas, justamente, estaba en el local cuando le llegó la comunicación. «‘Mira lo que me acaba de salir’, le dije», recuerda. Ella y sus dos compañeras también perjudicadas han decidido sacar su caso a la luz pública, aunque saben que poco más les queda que hacer que ejercer el derecho al pataleo. No dan crédito a que tengan que cerrar sus establecimientos. «Yo no pido el día para ir a la playa», afirma. Ella, además, no tiene empleadas, por lo que no hay posible solución alternativa de emergencia.
¿Por qué no los parados?
Marta, en realidad, se pregunta lo que muchos ciudadanos de a pie, y seguro que muchos autónomos se ven en la misma situación cada vez que toca pasar por las urnas: «¿Por qué no llaman a la gente que está en el paro para que formen las mesas electorales?». Pues es una buena cuestión.