El último episodio se produjo en A Illa, donde a un socio le robaron 16 cuerdas de mejillón comercial
29 mar 2019 . Actualizado a las 14:00 h.Cualquiera diría que, situadas en el medio de la ría, las bateas son un lugar a salvo de los ladrones. Pero no es así. Bien lo saben los bateeiros de A Illa que ayer descubrieron que habían sido objeto de un robo. De una de sus bateas desaparecieron 16 cuerdas de mejillón listo para ser comercializado. El afectado es, en esta ocasión, un socio de Illa de Arousa. El presidente de esta entidad, Fernando García, condensaba ayer el malestar que impera entre los mejilloneros. «Esto é unha indefensión total», dijo.
El problema es generalizado y recurrente. Hace menos de un mes, Opmega emitía un comunicado denunciando los continuos robos en bateas de sus asociados, alertando del problema a quienes aún no se hubiesen enterado, y pidiendo a la Administración que tome medidas para evitar que el problema siga creciendo.
Ayer mismo, la directiva de Opmega se iba a reunir para, entre otras cosas, hacer un repaso por los últimos casos de robo que se hayan podido registrar. Ricardo Herbón, el presidente de Opmega, señalaba ayer que es la Administración quien debe velar por la seguridad de las bateas, reactivando medidas y planes de vigilancia como el Videoguard, o bien aumentando el personal destinado a salvaguardar los intereses de los mejilloneros. Aunque, visto que esa petición, formalizada hace más de un mes, no parece haber cuajado, Opmega considera que no se puede descartar «recurrir a pagar un servizo de vixianza». «Esa é unha alternativa que está aí, pero que ten moitas lagoas, porque ao fin e ao cabo non podes tomar a lei da túa man», señala el presidente de Opmega.
«O do servizo de vixianza podería ser algo do que falar, pero teríamos que poñernos todos de acordo... Se non nos damos posto de acordo para subsistir, menos para isto», razonaba ayer el isleño Fernando García. Así que parece que la sensación de indefensión seguirá extendiéndose en el sector.