Dos promesas talladas en bronce

En los sueños deportivos de Eduardo Rejo y Sara Cortegoso está llegar a lo más alto, por ahora son terceros en el Europeo cadete y júnior


pontevedra / LA Voz

Tienen 14 y 20 años. Comparten gimnasio, horas sobre el tapiz y un objetivo común, llegar tan lejos como le sea posible. Eduardo Rejo y Sara Cortegoso acaban de colgarse la medalla de bronce en el Campeoanto de Europa cadete y sub-21 con la selección española, respectivamente. Con la victoria más digerida y las expectativas aún más altas analizan desde el tapiz del Mace Sport, en Pontevedra, cómo les ha ido en esta prueba internacional.

A los dos cuesta sacarle las palabras, pero quizás porque conseguir una medalla de bronce con los mejores de Europa en su categoría es difícil de explicar. Sienten que son unos privilegiados, pero a la hora de verbalizarlo Eduardo Rejo solo pone un adjetivo: «Impactante». Asegura que cuando en Marina D’or se colgó el bronce apenas tenía palabras para contarlo. Sus padres lo acompañaron en las semifinales, aunque su madre reconoce que ella no es capaz de ver los combates. A medida que fue creciendo sobre el tapiz y los golpes se endurecían, ella prefiere sufrir desde fuera para no verlo. «Nunca pensé que pudiese llegar hasta aquí, tan lejos, había probado el fútbol y la natación, pero no se me daba bien», explica Rejo, que reconoce que debe mucho a su primo el taekuondista Javier González, que está en el centro de alto rendimiento de Murcia. «Vi una exhibición en A Peregrina y me gustó», asegura.

Ahora han pasado ya siete años y está enganchado a la competición. Y si a Eduardo le llegó por su primo mayor, Sara Cortegoso casi no tenía más opciones. Su padre es el entrenador y propietario del Mace Sport, así que puede decirse que aprendió a caminar y a entrenar casi al mismo tiempo. «La verdad es que no contaba con sacar nada en este europeo, llevaba dos años sin colgarme una medalla», reconoce Sara, que asegura que «si falla la cabeza en la competición, no duras». Esas dudas que parece mostrar las confirma su técnico, Miguel Cortegoso: «Es buena en técnica, pero tiene una baja autoestima». De ella destaca la técnica, mientras de Eduardo pone de relieve su fuerza física como la mejor de sus condiciones. «Rejo compensa sus despistes en la competición con esa fuerza que tiene para su edad», indica Cortegoso. El control mental es casi tan importante como el físico en los deportistas individuales, especialmente en los que se dedican al combate. «En el tapiz no se piensa nada cuando estás compitiendo, ni siquiera al acabar, eso sí, al día siguiente no nos movemos», reconoce Eduardo Rejo, que compagina el deporte con los estudios. Está en tercero de la ESO y piensa en estudiar Medicina o Tecnología, mientras Sara apunta a un ciclo de Estética, aunque en su casa no están muy convencidos.

Los buenos resultados le darán ahora un empujón de categoría. Eduardo salta a júnior y Sara competirá en sénior. Su sueño, las Olimpiadas.

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