Primero una canción, y después un cuento. Manuel Manquiña desplegó en Carril todas sus dotes y convirtió el pregón de la Festa da Ameixa en una fusión de géneros. Hizo cantar al público una sonata tradicional de la villa, y tras calentar motores, narró su particular versión sobre el origen de la sabrosa almeja. La creación, según Manquiña, fue el resultado de un duelo entre Dios y el demonio. Ganó Dios, claro, cuando puso todo su esmero en hacer un mundo perfecto. Y le salió la ría de Arousa, en general, y Carril en particular. Si lo pensamos bien, solo su perfección divina puede explicar la delicadeza y el sabor intenso de la almeja carrilexa, de la que ayer se prepararon más de 3.000 kilos.

En medio de su pregón, Manquiña demostró cintura y se lamentó de que, al autor de todo esto, las montañas de O Barbanza se le habían quedado «un pouco baixas». Y es que el viento del Norte sopló con fuerza durante los actos de la Festa da Ameixa. No importaba demasiado: el aire aliviaba el intenso calor. Y pareció aplacar el conflicto latente entre la Orde da Ameixa y el Concello de Vilagarcía. El alcalde, tal y como había anunciado, no se sumó a los actos oficiales, que fueron presididos por Ángeles Vázquez Suárez en representación de la conselleira do Mar. Es al titular de ese gabinete, dijo Villanueva, a quien corresponde presidir el evento. Y ahí dejó las referencias al encontronazo con Alberto Varela, quien considera que le correspondería, como alcalde, ocupar ese lugar. «Hoxe é o día da festa. Mañá xa falarei deste asunto», advirtió el patrón mayor.

El alcalde, por su lado

Que el alcalde no acudiese a los actos de la Orde da Ameixa no significa que no participase en la fiesta. Acompañado por varios de sus concejales, el primer edil buscó acomodo en el recinto con las integrantes de la asociación AmarCarril, un colectivo de mariscadoras que han decidido explorar las posibilidades turísticas de mariscar a los pies de Cortegada. 

A todas esas suspicacias permanecían ayer ajenas la mayoría de los comensales que acudieron a Carril para disfrutar de su almeja divina, de un «manjar celestial» que lleva quinientos años sustentando la economía de la zona. Aseguró la representante de la Xunta, Ángeles Vázquez, que en Carril se están sentando las bases para «outros cincocentos anos máis» de triunfo de la almeja.

Pero de momento, y siguiendo aún el discurso de este alto cargo de Mar, «disfrutemos do presente» como ayer lo hicieron los asistentes a la fiesta. Las almejas, decían todos los que las probaban, estaban excelentes. La salsa, sabrosa, bien compensada. Los precios, más que ajustados. Y muchas viandas, traídas de casa, redondeaban el menú de aquellos que querían disfrutar de los pequeños entretenimientos programados por la organización: desde la fiesta inagotable de Javi Solla, hasta el concierto de 7Setenta.

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La almeja de Carril no admite discusión