El secreto de la magia de Os Xoves de Códax

Uxía y Depedro se citan en el Pazo de Almuíña para ensayar un concierto único


Uxía y Jairo Zabala, alter ego de Depedro, no se conocían hasta hace dos días, cuando llegaron al Pazo de Almuíña, en Arbo, con el objetivo de poner en común sus repertorios y preparar el concierto que anoche ofrecieron en la terraza de Martín Códax. La experiencia puede parece difícil. «Yo estaba tranquilo, pero la sorpresa ha sido que enseguida hemos pactado un repertorio y entrado en él rápidamente», asegura el artista. Tras dos días en esta residencia artística, ambos hablan como si se conocieran desde hace tiempo. «Si hasta me ha regalado una guitarra, aunque aún no lo sabe», bromea Jairo. Y esa química que surgió a lo largo de esta convivencia se dejó sentir solo unas horas después en el escenario de la terraza de la bodega cambadesa donde, «por primera vez canté en gallego», reconoce el músico.

En lo que sucede en el Pazo de Almuíña reside parte de la magia de Os Xoves de Códax. «Este espacio, este tiempo, que es algo de lo que no dispongo en estas fechas, es una maravilla», reconoce Jairo, fascinado con la oportunidad de hacer un alto en su intensa gira musical para poner en común su trabajo con el de Uxía. A ello ayuda el entorno, una casona antigua completamente rodeada de viñedos en la que se respira tranquilidad. Con el río a solo unos pasos y un sinfín de rincones diferentes en los que inspirarse, en los que compartir música. Aquí, ambos han descubierto que, aunque sus estilos son diferentes, tienen mucho en común. «Los dos somos curiosos y nos gusta experimentar y compartir músicas de otras latitudes», asegura Uxía. «Hay tantos colores ahí fuera que es una pena no aprovecharlos y nutrirte de ellos», ratifica Jairo. «Eso coincide mucho con mi visión de la música. Depedro forma parte de esa gran familia de músicos con los que tengo afinidad y con los que comparto mi afinidad por Narf», insiste la cantante, quien sostiene que lo que empezó en el Pazo de Almuíña «es solo el principio». La artista lleva ya siete años participando en el ciclo estival y le avanza que «la experiencia en la bodega va a ser mágica. Es un momento único en el que el sol se pone sobre la ría, el vino... Todo ayuda a crear complicidad», le cuenta a Depedro. «Me parece maravilloso que alguien externo al mundo de la música cree una plataforma de la que puedan surgir estos encuentros. No tengo más que agradecimiento», añade Jairo. «La música y el vino hacen un buen maridaje y ya dicen que un buen vino es el que te hace cantar», concluye Uxía. Y todo ayuda. Porque lo cierto es que en el concierto que ofrecieron solo unas horas después, el público pudo disfrutar con esa magia.

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