Una inyección de confianza granate

Segunda B La final de la Copa Federación ha servido para unir aún más al vestuario del Pontevedra


Pontevedra / La VOz

Tendríamos que remontarnos once años atrás para leer la crónica en la que el Pontevedra pasaba por encima del Mallorca B en Pasarón y se hacía con su última Copa Federación. Hasta ahora. Solo dos días separan a vestuario y afición de ese buen sabor que deja un título, y su labor como inyección anímica y guerrera ha surtido efecto en la plantilla. Quedan cinco finales. Todas contra diferentes rivales. De momento, el club lerezano depende de sí mismo. Un lujo si se echa la mirada atrás un par de jornadas.

La Copa Federación ha acabado por ser la muestra de un equipo mestizo. Aquel en que la savia nueva se mezcla con la experiencia de la veteranía. Ha funcionado. Es el primer gran triunfo de la temporada, y sirve de balón de oxígeno para un Pontevedra que lleva dos fines de semana trepando hasta la victoria. Con todo, ahora el trofeo irá a la vitrina. Es momento de centrarse, y Luismi lo sabe bien.

«Estamos contentos. Todos lo estamos. La Copa es una alegría dentro de una temporada muy complicada», señala el entrenador pontevedrés, que finalmente vio cumplida su estrategia a la hora de tomar decisiones y apostar por caras nuevas entre las filas granates. «Sabíamos el nivel de nuestros jugadores. Quería contar con la gente del filial y del juvenil. Hemos podido competir contra equipos complicados, de la misma categoría liguera. Sin esos jugadores del segundo equipo, hubiera sido imposible mantener el ritmo a lo largo de toda la temporada».

Luismi, centrado ya en el partido del domingo contra el Guijuelo, confía en el ambiente de positividad que se respira en el equipo a raíz de las últimas victorias y señala la mejoría en defensa como una de las claves. En los últimos cuatro partidos, ningún rival ha podido introducir el balón en la red. «El nivel de la defensa se ha consolidado».

Jesús Barbeito lo tiene claro. Ha sido una de los jugadores a los que el míster concedió una oportunidad a la hora de debutar con el primer equipo y desde aquel momento -contra el Castilla-, ha podido sumar nada menos que 390 minutos en Copa y 90 en Liga.

«Ha habido una adaptación muy buena entre los jugadores. En la final sabíamos que había que mantener ese gol de diferencia», explica Barbeito. «Para mí, el haber jugado tantos minutos supone una oportunidad, un paso hacia delante. El objetivo del equipo es la salvación, y no me preocupa otra cosa. Sea en el banquillo, en la grada o en el campo; haré lo que pueda por el equipo. Hay que estar en lo bueno y en lo malo».

En una final a dos partidos, fue el gol de Álex González, en el primero de ellos, el que decidió el dueño de la Copa. Suficiente, a fin de cuentas. Un hecho feliz para el extremo izquierdo que considera el triunfo «un paso muy importante».

«Estamos en una situación delicada. Todos los equipos con los que jugaremos tienen mucho por lo que pelear. Cualquier puede ganar o perder. Estamos totalmente centrados en ello», explica González, que se ha erigido como un ariete efectivo gracias a su notable temporada. «La verdad es que me encuentro bien, me siento valorado por todo el mundo».

El Pontevedra debe apuntalar las últimas estrategias contra el Guijuelo. Será el penúltimo partido celebrado en casa. Las dos últimas finales, serán a domicilio.

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