Fiasco arlequinado en el mercado

Antonio Garrido Viñas
antonio garrido VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

MARTINA MISER

El Arousa no se refuerza y tendrá que aguantar con diecisiete futbolistas

01 feb 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

No le ha salido nada bien al Arousa en el mercado invernal. El conjunto vilagarciano ha visto debilitada su plantilla con las marchas de Suso y de Aarón y con la ausencia de refuerzos en un completo fiasco que se consumó a la seis de la tarde de ayer, cuando cerró el mercado y el conjunto vilagarciano no tuvo ni un refuerzo que llevarse a la boca.

Las dos últimas semanas han sido todo un máster para Eduardo Carregal, que se las ha tenido que ver con los nuevos tiempos que se viven el fútbol: jugadores que tienen ocho o nueve representantes que ni siquiera se respetan entre ellos, clubes que obvian las mínimas formas de cortesía o futbolistas que traicionan hasta su firma.

En el Arousa andaban avisados porque hace una semana ya les habían dado un portazo en el último momento, cuando el fichaje de un central ya parecía hecho. Sin embargo, nada es comparable a lo que le sucedió con un futbolista canario en los dos últimos días. Jugador y club habían llegado ya a un acuerdo para que el defensa se incorporara a la plantilla. Un defensa que ahora estaba en Valencia y que había superado con nota todos los informes que sobre él se habían solicitado. El club incluso tenía una captura de pantalla de su firma en la licencia que se le había mandado.

Y el martes por la noche saltó la liebre. Donde dije digo diego Diego y el Arousa, que se las prometía muy felices con una incorporación que mejoraría una zaga que está muy justa de efectivos, se veía sin su fichaje, que había cambiado de idea al calor de una mejor oferta económica.

Tocaba reaccionar y a ello se supieron en las oficinas arlequinadas, pero la oferta ya no era mucha. Había futbolistas en el mercado, claro que sí, pero ninguno que mejorara sustancialmente las prestaciones de los jugadores que actualmente componen la plantilla arlequinada.

El Arousa tenía a la una del mediodía de ayer hasta tres opciones claras para reforzar la defensa y todas fueran desechadas por distintas razones. Hasta ocho centrales se manejaron en la secretaría técnica en los últimos días para incorporar a alguno, pero todo se quedó en un fiasco.

Algo parecido se vivió con el segundo perfil de futbolista que se buscaba. Había que encontrar un jugador de banda, pero aquí apareció la negativa de los clubes de origen a conceder la baja a los objetivos arlequinados. El último intento llegó a las 17.15, apenas tres cuartos de hora antes del cierre del mercado, y también infructuoso. Cuando no aparecía el no del equipo, surgía la pretensión del jugador de contar con un contrato profesional, algo que no se hace en el conjunto vilagarciano.

La única buena noticia que dejó el cierre del mercado invernal para el Arousa es que, al menos, ha podido mantener a los 17 jugadores que componen ahora su plantilla. Y tampoco ha sido tarea fácil. Varios futbolistas recibieron importantes ofertas para cambiar de aires. La del Pontevedra a Javi Pazos no sentó nada bien en la directiva vilagarciana por el proceder de sus homólogos granates. Pero no fue la única. Otro arlequinado tuvo una en la que triplicaban su salario.