La entrega de los centolos de ouro fue el acto central del sábado en O Grove
15 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.O Grove es una tierra farturenta. Rica en productos del mar, sí, pero rica también en vecinos con talento. Durante la Festa do Marisco, la localidad premia y reconoce el trabajo y el éxito de algunos de sus hijos. Este año, los Centolos de Ouro han servido para poner de relieve la gran variedad de campos en los que siempre hay un meco que destaca. Francisco Meis se lo llevó por sus infatigables investigaciones en la historia local. José Luis Padín, por contribuir al buen nombre de la localidad con las buenas artes de su restaurante. La oenegé Por una sonrisa, por la energía que derrocha para intentar hacer del mundo un lugar mejor. Y el actor Javier Veiga por una carrera artística llena de éxitos.
Todos ellos recibieron anoche, con la emoción lógica de quien es profeta en su tierra, el reconocimiento de sus vecinos. Fue en el transcurso de un acto llamado a ser el broche de oro de una nueva edición de la Festa do Marisco, que se despide hoy. Una celebración que, a falta de los datos oficiales, parece haber estado marcada por la llegada masiva de turistas en las jornadas clave. Y es que esta vez, ni la lluvia, ni el viento, ni el frío han distraído a los amantes del buen marisco de su meca otoñal.
Para muestra, los datos de raciones consumidas durante los dos primeros días de puente festivo. El jueves, 12 de octubre, en el recinto de la fiesta se despacharon la friolera de 17.473 raciones. El viernes, pese a no ser festivo, las cifras se mantuvieron altas: 14.959 raciones desfilaron por O Corgo, haciendo las delicias de quienes, llegados desde todos los rincones de España -y más allá- disfrutan de una fiesta que se ha convertido en una seña de identidad de la localidad meca. Seguramente hoy volverá a registrarse un lleno absoluto en el recinto de O Corgo, el corazón del Paraíso do Marisco. Un espacio en el que, desde hace un par de años, se puede optar por probar bocados más elaborados de marisco. Todo ello, gracias a la muestra Petiscos, instalada en la carpa institucional, donde los responsables de varios establecimientos hosteleros de O Grove exhiben su trabajo, demostrando que en tierras mecas hay grandes mariscadores, capaces de escoger las mejores piezas, y también grandes expertos en eso de convertir los frutos del mar en bocados de gloria. Hasta la jornada del viernes se habían despachado en ese recinto casi 2.900 pinchos de lujo.