Sin favores a los amigos en A Lomba

Pablo Penedo Vázquez
pablo penedo VILAGARCÍA / LA VOZ

AROUSA

Lloves y Javi Pazos son excompañeros en el Pontevedra y mañana rivales de sus exequipos. El portero del Arousa le «pidió» esta semana ayuda a su vecino, pero el pichichi del Vilalonga no le regala ni el agua

06 may 2017 . Actualizado a las 18:54 h.

Hace cinco años se conocieron en el Pontevedra, cuando el equipo granate penaba por la Tercera. El hoy guardameta del Arousa, Sergio Lloves, en calidad de titular de la portería de Pasarón; el pichichi del Vilalonga y actualmente cuarto goledor de la Liga, Javi Pazos, peleando por hacerse un hueco en su último año juvenil, que acabaría con 4 tantos con la camiseta del primer plantel del Lérez. Desde entonces, Lloves y Pazos, exjugadores de los actuales equipos del otro, mantienen una relación más que cordial. Hasta el punto de permitirse el cancerbero enviarle esta semana whattsapps a quién mañana en A Lomba será su mayor amenaza en el área, pidiéndole a él y a sus compañeros celestes su colaboración con la causa de un Arousa obligado a ganar sus dos últimos partidos de Liga para pensar en poder jugar la fase de ascenso. Lógicamente, whattsapss humorísticos. Porque ni Lloves entendería que ningún equipo, por mucho que tenga los deberes hechos como es el caso del Vilalonga, aparque la sana ansia por ganar que debe mover a cualquier deportista; ni Pazos y los suyos están dispuestos a regalar ni el agua.

«Como compañero Sergio es un cacho de pan. Dentro de un vestuario, el payaso, el que hace las bromas». Y eso es lo que se han intercambiado esta semana, explica el delantero celeste. «Rivas -excompañero de Pazos en su año en el Arousa dos temporadas atrás- y él me mandaron whattsapps diciéndome que nos tenemos que dejar ganar, que ellos se la juegan y nosotros no...». Las bromas de profesionales que se llevan muy bien, y con ganas de poner un poco de picante a una larga semana de trabajo con un derbi que todos quieren llevarse. «Nosotros vamos a ganar el partido, tenemos que ser ambiciosos», declara el atacante.

«Intercambiamos uns whattaspps de brincadeira. Sei que non se van deixar gañar. Están no seu deber. Ningún deportista se pode deixar gañar», dice Lloves, que además de con Pazos, mantiene una excelente relación con Richi, con el que compartió camiseta en el Pontevedra y ascenso en el Coruxo, o Adrián Santos y Manu, excompañeros en su breve paso por el vestuario del Novo San Pedro. También jugó en el Vilalonga con Antonio, hoy entrenador, del que habla maravillas: «Antonio fixo un campañón incrible co Vilalonga. O labor de Antonio foi moi, moi bo», resalta Lloves.

Como en lo personal -«Javi é moi educado e moi bo compañeiro», apunta el portero-, en lo deportivo uno y otro rivales ven en el otro dos grandes jugadores. «Es un porterazo», resume Pazos. «Ten un grande olfato goleador, sempre está no sitio axeitado no momento preciso para enchufalo; de aí os seus números», comenta Sergio de un delantero con 17 tantos en lo que va de Liga.

Lo que pudo ser y no fue

Lloves dejó el Vilalonga con «una espinita clavada», confiesa. Habiendo ayudado al equipo en tres meses, recién retornado del fútbol islandés, a subir del décimo al tercer puesto en el primer año de su último paso por la Preferente, para ver como en la vuelta de la eliminatoria de terceros contra el Silva «me marcaron en el 93 en una falta en la que igual pude haber hecho más». Con un balón que partió desde tres cuartos de campo en el Novo San Pedro para colarse en su portería, y que costó un ascenso. Una deuda con el club celeste que, desde luego, no toca pagar mañana. «¿Resultado? Os 3 puntos para o Arousa. Dáme igual se cun 1-0 no minuto 94», declara Lloves, consciente de que «o Vilalonga é un equipo moi ben colocado no campo, que sae moi rápido ao ataque».

En una línea similar, Pazos afirma que «estoy viendo a un Arousa que sabe lo que quiere, al que Jorge Otero le ha dado estabilidad, con un vestuario muy unido», como el del Vilalonga. Un plantel en el que él mismo estaría jugando hoy, confirma, si el Vilalonga le hubiese hallado un sustituto de garantías cuando el Arousa se acordó de él el último día del mercado de inverno. Ahora su mente solo enfoca un 1-2 en A Lomba.