Rosa Gago Noya, sindicalista desde 1995, cree que ahora «loitamos menos» por miedo a perder el puesto de trabajo
09 mar 2017 . Actualizado a las 05:00 h.Una espera escuchar la respuesta contraria de alguien que lleva décadas luchando por los derechos de la mujer. De una trabajadora que se peleó desde un sector como el metalgráfico y desde las filas sindicales. Rosa Gago Noya se afilió a UGT el 1 de febrero de 1995, pero asegura que es ahora cuando las cosas están peor que hace años. Cambiaron las cosas, dice, y mucho: «Moito. Moitos dos dereitos que tiñamos conseguido estanse perdendo todos», asegura tras recibir el premio que concede todos los años la organización de trabajadores.
Ahora mismo se pelea, asegura con cierta tristeza, por un puesto que, en realidad, no es ni un puesto: «É que lle chaman posto de traballo a calquera cousa. Con dúas horas que che contraten, con darche de alta na Seguridade Social por dúas horas, xa é darche un posto de traballo, e eu non o considero».
Se ha arreglado para la ocasión, y mantiene la fuerza que la llevó a participar en todas las movilizaciones y asambleas convocadas por el sindicato en el que milita. «Sempre foi unha afiliada moi activa e comprometida», hasta el punto de liderar durante los últimos veintidós años la sección sindical de Megasa UGT en Arousa y el comité de empresa de Megasa (Metal Gráfica Galega, SA) durante los últimos doce, hasta que en el 2011 la empresa fue comprada por el Grupo Ardagh. Allí se dedicaba a la fabricación de envases metálicos para la conserva, y lo hacía, según sus compañeros de lucha laboral, con vocación y de una forma «incansable e loitadora».
Una cuestión de edad
Acaba de terminar un acto «moi bonito», y confiesa que está contenta para inmediatamente después volver a la batalla: «Hai moita máis xente que o merece tamén, hoxe tocoume a min, pero espero participar cando lle toque a outras que vaian chegando a miña idade, porque é unha cuestión de tempo tamén».
Lo es el reconocimiento y lo es la dureza. En sus tiempos se medía en otros términos; hoy, en las posibilidades reales de hacerlo. «Moitos dos dereitos que tiñamos agora non nos valen de nada», lamenta Gago, «creo que esta moi mal o panorama».
Cuando uno cree que se ha avanzado mucho y que vamos por el buen camino en la batalla por la igualdad, Rosa Gago suelta el jarro que agua fría que baja la temperatura de un día en el que casi todo son apoyos morales a la mujer. «Imos para atrás, penso que nese aspecto si. A loita non sei se era máis doada antes, pero penso que a xente agora loita menos porque, se ten un posto, xa ten medo de perdelo se se mete a loitar. Entón xa non protesta, agárrase ao que ten e non loita moito. Se te metes nunha protesta, xa che mandan para casa e non te chaman máis», admite.
Y recuerda que los hombres siguen ganando más, y que las mujeres se van al paro en mayor cantidad ?en las comarcas de Pontevedra y Arousa, hay los mismos desempleados que desempleadas con estudios secundarios o inferiores, pero el doble de paradas que de parados cuando se trata de una formación superior, con estudios superiores que desempleados?.
Ese señor del Parlamento
Y lo explica de una manera sencilla: «É que aí está discriminación, onde se nota». Y recuerda, antes de volver a su homenaje, una última cosa: «Como quen goberna son homes, vense todos máis fortes ca nós. Xa ves no Parlamento Europeo, no que ese parlamentario dixo que somos miúdas, pequenas, non sei de que máis nos puido tachar ese señor».