La llegada de la LOMCE y el cambio de programación que ello implica hace que decenas de colegios no tengan la oferta necesaria en sus bancos de libros
01 sep 2016 . Actualizado a las 05:00 h.Septiembre, un mes poco deseado. El mes de las incorporaciones al trabajo, de la vuelta a la rutina y, si de vueltas estamos hablando, de la vuelta al cole. Esta tradicional fecha es para muchas familias una auténtica tortura. Por una parte, los más pequeños de la casa se niegan rotundamente a que la mejor época del año llegue a su fin. «Yo me lo paso chachipiruli en verano», dice Julia, una niña de cinco años, cuando se le pregunta si tiene ganas de volver a ver a la profe. Pero no solo ellos sufren con este noveno mes. Papá y mamá comienzan a hacer cuentas ante la proximidad del nuevo curso académico. Ropa, uniformes, calzado, y sobre todo: material escolar. «Se tes dous fillos menos de 600 euros non deixas. Entre libros, mochila e todo...», asegura Marisa, una madre vilagarciana.
Pero no todo el mundo se muestra igual de descontento con estas fechas. Las librerías y los comercios en los que se vende todo tipo de material escolar llevan alrededor de dos semanas arrancando, «despacito pero con ritmo», la venta de estos indispensables. «Aunque este año se vende más, libros es lo que menos facturamos», aseguran desde varios establecimientos de la zona. Y es que son muchos los colegios que optan por la puesta en marcha de los bancos de libros. Esta medida se lleva haciendo desde hace años en prácticamente todos los centros de la comarca de O Salnés. Con esta iniciativa, Ignacio Castro, director del instituto vilagarciano Armando Cotarelo, asegura que «se pode axudar a todas as familias para aliviar a carga económica que supón esta compra». El procedimiento es muy simple: al final de cada curso el instituto recoge los libros de los alumnos que hayan finalizado ese año académico y los adquieren «os que veñen detrás». Si el estudiante recibió el cheque que la Xunta facilita a las familias con menos ingresos, tiene que entregar obligatoriamente los libros a final de curso. Pero también se recogen todos aquellos que no se hayan comprado de esta forma.
La reciente incorporación de la nueva ley de educación ha repercutido en este sistema. «Non temos libros LOMCE para os nenos de segundo e cuarto da ESO», explica Castro. Los únicos que se podrán beneficiar de este servicio son los alumnos de primero y tercero, ya que los del curso pasado tuvieron que adquirirlos por la reforma. Para Castro, no poder ayudar a todos los alumnos «é unha pena», pero espera que «para o ano todo volva á normalidade».
Aquellas familias con una renta per cápita inferior a 9.000 euros, pueden recibir una ayuda para la adquisición del material, algo que no resulta, para muchas madres como Marisa, «unha solución».
La digitalización se ha instalado ya en muchas aulas de los colegios arousanos
Dicen que vivimos en la era de digital, y el sector educativo de la comarca no ha querido quedarse atrás. Las aulas han tenido que adaptarse a los tiempos que corren, por ello este curso se inicia con la digitalización completa en todas las aulas de los colegios e institutos. Tercero, cuarto, quinto y sexto de primaria, toda la ESO y primero de bachillerato tienen ya sus clases equipadas con una pizarra digital, un cañón de corto alcance y, en algunos centros, un ordenador en el aula para cada estudiante.
Presencia incuestionable
La digitalización comenzó a adentrarse en el mundo de la educación de manera voluntaria. Pero el curso pasado, el Gobierno gallego decidió que la presencia de estos elementos en las aulas era incuestionable. Tras finalizar las tareas de instalación, los colegios e institutos de la zona comenzarán, este nuevo curso equipados por completo. Los encargados de la instalación de este material aseguran que algunos profesores aún son «bastante reacios» a modificar la forma en la que impartir las clases. La falta de costumbre y el poco manejo de Linux, hacen que no todos los centros de la comarca inicien este nuevo curso con las mismas ganas.