El talento del equilibrio

Julio Torrado ENTRENADOR DE AJEDREZ

AROUSA

Al ser preguntado por la suerte que estaba teniendo en algunos golpes decisivos, el golfista Jack Nicklaus dijo que «efectivamente, cuanto más entreno más suerte tengo». Como él, Julio Suárez tiene mucha suerte porque trabaja duro. Su gran talento es el de entender la necesidad de la paciencia y el esfuerzo, lo fundamental de seguir aprendiendo cada día, que bien ha aprendido en su casa donde siempre le han ofrecido un mágico equilibrio entre dedicación, responsabilidad y exigencia. Es probable que uno tarde en entender dónde está la clave del juego de este futbolero reconvertido, y que podamos discutir sobre cuál es su virtud. Ahí está la esencia, en que su obsesión por saber más y jugar mejor no le permite tener debilidades y, por tanto, es más difícil detectar fortalezas. Sin saber dónde está su techo lo que es seguro es que su juego es como andar en bici: una vez que se aprende nunca se olvida. Porque es fruto de la lógica, aunque quizá el truco esté en que su lógica es más aplastante que la de los demás y que es capaz de explicarte sus decisiones de manera que sea difícil rebatirle. El equilibrio entre facetas distintas le hace ser un jugador completo, capaz de dominar todas las partidas de un torneo y no hacer ni una jugada mala de las 400 que puede tener que decidir para ganarlo. Y, a pesar de ello, sigue apareciendo cada viernes sabiendo casi mejor que nadie cómo quedaron los más peques en el último torneo. Bendito animal.